¡AL VENCEDOR!
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2026-01-01 03:00:00
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios.
Apocalipsis 2.7
Quienes desean vivir por fe (2 Corintios 5.7) y ponerla en práctica para superar las luchas diarias deben conocer las Escrituras. De esta manera, obtendrán la victoria. Según la guía que Jesús dio en este texto, el secreto está en escuchar lo que el Espíritu dice a quienes forman parte de Su Iglesia. Quien cree en Cristo tiene el oído espiritual abierto para oírlo y comprender todo lo concerniente a la fe en Él.
En su tercera carta, Juan nos reveló el deseo del Señor de que a todos Sus hijos les vaya bien: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.» (3 Juan 1.2). Cuando alguien se dispone a comprender la Biblia, su alma empieza a ser iluminada por el Espíritu del Señor, el poder divino le permite caminar en la luz y todo le va bien.
El Señor actúa en la vida del cristiano para que haya felicidad, prosperidad y salud. Él sana su cuerpo y su alma, haciéndolos prosperar. Sin embargo, Dios no derramará todas sus bendiciones a menos que la persona crea y se esfuerce por obedecer la guía de Su Palabra. Seguir la guía divina nos lleva a alcanzar lo que el Altísimo desea darnos. Dios no bendice indiscriminadamente a quienes afirman ser Suyos. La bendición es para quienes tienen los mandamientos del Señor y los guardan (S. Juan 14.21).
El Salvador dijo: «Al vencedor». Con esta declaración, entendemos que muchos no vencerán porque se han cerrado a la voz del Espíritu. Ahora bien, si alguien se ha entregado a Jesús, es porque el Padre le ha dado las herramientas necesarias para desarrollar su fe, aprendiendo a usar el poder concedido en el momento del bautismo en el Espíritu Santo. Sin embargo, muchos en la iglesia dicen que sirven a Cristo, pero aún no han sido llenos del Espíritu Santo. ¿Cómo es posible?
Cuando los cristianos reunidos en el aposento alto oyeron un estruendo que venía del cielo, como el sonido de un viento recio que soplaba (Hechos 2.2), se alarmaron, pues nunca antes había sucedido algo así. Fue la manifestación del Espíritu Santo que Jesús había prometido enviar (S. Lucas 24.49). Entonces, preguntaron a los apóstoles cómo debían actuar (Hechos 2.37), y Pedro, el antiguo pescador, les dio la fórmula.
El corazón de la multitud estaba contrito y arrepentido. Todos querían saber qué hacer. El Señor usó a Pedro para enseñarles cómo tener éxito en la fe en Cristo: «Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2.38). Quien siga esta guía y permanezca en ella irá con Jesús al Cielo.
Vivan en obediencia a la Palabra del Dios que creó todas las cosas, y serán nutridos y fortalecidos con el fruto del árbol de la vida. Entonces, con cada prueba que se le presente, saldrá fortalecido, vencerá las tentaciones del diablo y sabrá cómo comportarse la próxima vez que intente derribarle. ¡Camine con la mayor fe!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios, nuestro excelente Maestro! Queremos estar atentos a Tu dulce y grata voz. Ella nos guiará para calmar las tormentas que se levantan contra nosotros. ¡Toda la alabanza sea para Ti! ¿Quién más podría ayudarnos? ¡Solo Tú eres nuestro Señor!
Te agradecemos por asistirnos mientras seguimos Tu guía. Así, Te daremos verdadera gloria. Nuestras actitudes deben alabarte y honrarte. Por eso, clamamos por Tu misericordia y Tu amor.
Queremos comer del árbol de la vida, para ser lo suficientemente fuertes como para ser Tus fieles representantes. Con Tu buen alimento, jamás perderemos una batalla. Mira a los que creen en Ti, para que nunca se aparten. Padre, ¡somos Tus testigos!
