BENDITA PARA SIEMPRE

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2026-06-01 03:00:00

 Y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y bendita será para siempre.»


1 Crónicas 17:27

David oró por su familia, pues el Señor había dicho que establecería su reino (1 Crónicas 17:11-14). Si los descendientes de David se apartaban de la Ley de Dios, Él no podría mantenerlos temporalmente en el trono. Sin embargo, el verdadero cumplimiento de la promesa ocurriría con la venida de Jesús, el Rey de reyes, cuyo linaje descendía de David, confirmando así todo lo que el Creador había dicho. ¡Usted también es el destinatario de esta maravillosa promesa!

Yo era un niño, entre siete y nueve años, cuando leí en la Biblia que, si creía en Jesús y Lo aceptaba como mi Salvador, mi familia y yo seríamos salvos. ¡Quedé maravillado con este pasaje! En aquel entonces, yo era el único de mi familia que se había convertido al Evangelio. Al leer esta afirmación, sonreí y comencé a orar, suplicando que mis padres y hermanos aceptaran a Jesús, ¡y Dios me escuchó!

No lo deje para mañana. Empiece a orar a Dios hoy mismo, invocándolo para que todos en su familia pertenezcan al Señor. Nunca pierda de vista esta gloriosa promesa. Recítela en sus oraciones, declarando que desea ver su cumplimiento. Pablo se la anunció al carcelero de Filipos después de que un terremoto sacudiera la prisión. El hombre le había preguntado qué debía hacer para ser salvo. El apóstol le respondió: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.» (Hechos 16:31).

Yo me apropié de esta revelación, y solo Dios sabe cuán feliz fui cuando bauticé a mis padres en las aguas. Ellos me trajeron a este mundo, y el Señor, por medio de mí, los condujo al Reino de los Cielos. Esfuércese por llevar a los suyos a la salvación, que durará para siempre. Su recompensa será grande, pues un converso vale más que todo el oro del mundo. Dios se regocija cuando un pecador se arrepiente (S. Lucas 15:7).

Pensando en que su familia gobernara Israel perpetuamente, David pidió que permanecieran en la presencia divina. En cuanto a nosotros, debemos orar para que nuestros seres queridos estén siempre en la presencia de Dios, pues la salvación les garantiza la felicidad en el Cielo (Salmo 16:11), donde no habrá pecado, dolor ni muerte (Apocalipsis 21:4). Nuestra misión es esforzarnos para que nuestra familia disfrute de la salvación en Cristo, la cual jamás les será arrebatada.

Cuando el Señor bendice a una persona, permanece bendecida. No hay nada que cambiar cuando Dios ya nos ha concedido la vida eterna. Después de todo, irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29). Sin embargo, si alguien peca, debe arrepentirse para no separarse jamás del Padre. La Palabra de Dios garantiza, en 1 S. Juan 1.9, que, si el pecador confiesa sus transgresiones, será perdonado.

Es importante recordar que Dios nos ha confiado el cuidado de nuestra familia, para guiar a todos sus miembros al conocimiento de Cristo, al arrepentimiento y a la salvación: «Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.» (1 Timoteo 5:8).

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor de la gloria eterna! Tú quieres salvar a nuestra familia y a nuestros amigos y lo pones bajo nuestro cuidado. Que seamos responsables, para que nadie se pierda eternamente. ¡Gracias, Padre!

Deseamos el bienestar de nuestros seres queridos no solo en la Tierra, sino también y, sobre todo, en el Cielo. No queremos que nadie sea siervo del diablo, sino que se arrepienta para experimentar Tu bondad y fidelidad.

Te agradecemos que hayas enviado a Tu Hijo para rescatarnos y librarnos del mal. Hoy, ya liberados, clamamos para que nuestra familia y amigos disfruten de Tu gran amor. ¡Eres fiel y justo!