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2026-05-26 03:00:00
¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Romanos 6.2
Muchos hablan de la gracia de Dios y de lo que podemos obtener de ella. Los teólogos dicen que es un favor inmerecido. Para mí, es la acción de Dios a nuestro favor, seamos salvos o aún pecadores. El Padre viene a nosotros para darnos la salvación mediante la sangre de Cristo derramada en la cruz, sin preguntarnos por qué obramos mal.
Según la pregunta que Pablo hizo en el versículo que estamos estudiando, había personas que no entendían el amor de Dios por el hombre y, al oír hablar de la gracia redentora, decían que podían pecar más para que esta abundara. Al hablar así, demostraban desconocimiento del Evangelio. Hoy no es diferente. Muchos se desvían de la fe y abren iglesias donde predican que no hay pecado.
Los predicadores de mentiras deben arrepentirse de sus falacias, pues sirven a Satanás, no a Jesús. Cuando Cristo regrese para llevarse a Su Iglesia, Le dirán que, en Su nombre, echaron fuera demonios, ministraron sanaciones y dieron “profecías”: «Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» (S. Mateo 7:22).
Sin embargo, la respuesta del Señor será severa para aquellos que han distorsionado Su Palabra, se han entregado a la iniquidad y demuestran no tener idea de lo que es la gracia de Dios. Cristo reveló lo que les dirá a aquellos que se han dejado engañar por el diablo y han engañado a su prójimo, llevándolo al pecado: Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!” (S. Mateo 7:23). Si se encuentra en este grupo, reconcíliese con Dios. ¡Aún hay tiempo!
La lucha por la santidad es mayor de lo que imaginamos; por lo tanto, no podemos permitir que el diablo y sus demonios nos influyan para abandonar los límites establecidos por el Señor para hacernos hijos obedientes. Quienes buscan maneras de errar sin ser castigados están completamente equivocados, pues en el mundo espiritual, todas las acciones están ante la mirada del Padre. El peor pecado es la rebelión contra los límites establecidos por Dios para nuestro propio bien.
La gracia divina obra abundantemente en nosotros, sin limitaciones, mientras el pecado no esté en nuestros corazones. Ella nos asegura el perdón de Dios, el poder del Espíritu para escapar de las tentaciones y nos ayuda a servir al Señor fielmente. Si el hombre abandona el buen camino y se deja llevar por las sugerencias del enemigo, no quedará impune. Es tiempo de velar y orar para no caer en tentación, así como de creer para ver la gloria del Altísimo.
¿Por qué el hombre liberado por Cristo caería en las trampas del maligno, si volverán a atraparlo? El diablo desea que usted permanezca en la iniquidad para que abunde la gracia. Por lo tanto, no se deje engañar por el tentador, pues es mentiroso y homicida desde el principio (S. Juan 8.44). Conságrese al Señor para vivir como una persona libre y redimida.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Padre Eterno! No aceptamos ninguna tentación del enemigo, solo Tu gracia redentora. Deseamos acercarnos más a Ti y a Tu Hijo, cuya sangre derramada nos trajo la salvación. ¡Queremos conocerte cada vez más!
Cuando recordamos nuestra época de transgresión, comprendemos cuán tristes y desesperanzados estábamos. Sin embargo, Tu favor nos alcanzó. Por Tu gracia, líbranos del mal para que no caigamos en la red del enemigo.
Cristo nos salvó y nos libró de la perdición. Tú nos protegerás y nos impedirás caer en las garras del diablo. Que Tu bendita gracia se derrame sobre nosotros abundantemente, para que podamos servirte mejor y amarte con todo nuestro corazón.
