DE PIE ANTE EL ROSTRO DEL SEÑOR
COMPARTILHE
2026-04-14 03:00:00
Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás y no perdonarás a aquel lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
Génesis 18.24
La intercesión no puede detenerse ni disminuir, ni tampoco abandonarse, pues el Señor la ha establecido. Los planes de Dios no son defectuosos, ni deben rehacerse ni dejarse a un lado. Desde el principio, la mano divina ha estado sobre nosotros, por lo que el final será maravilloso. Vale la pena recordar que el intercesor se interpone entre Dios y los perdidos, sirviendo de puente para que ningún mal les sobrevenga.
Quien, tocado por el Espíritu, presiente que algo le sucederá a alguien, tiene la oportunidad de interceder ante el Padre para detener el mal, pero debe seguir la Palabra que dice: «Aquél, respondiendo, dijo: — Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» (S. Lucas 10.27).
Esto implica cumplir los mandamientos (S. Juan 14.21). Con el propósito de evitar la muerte de los justos que vivían en Sodoma y Gomorra, Abraham intercedió para que estas ciudades se salvaran de la destrucción. Sintió que el momento lo exigía, pues el juicio de Dios era inminente. Así que, estando en la presencia del Señor, suplicó que se les diera una oportunidad más. ¡Interceda y no deje de luchar!
Abraham preguntó si el Señor destruiría las ciudades si hubiera 50 justos en ellas. Al darse cuenta de que allí no había ese número, el patriarca redujo la cuota a 45, 40, 30, 20 y finalmente a 10 justos. Él debe haber quedado perplejo ante un número tan bajo (Génesis 18.20–19.29). Lot, el sobrino del patriarca, había elegido vivir en Sodoma, pero allí no logró llevar a nadie a la conversión. Por lo tanto, esa ciudad y las que la rodeaban dejarían de existir. ¡Vele, ore y crea!
En cualquier momento, llegará el juicio final de la humanidad. Pero primero, Jesús regresará al mundo para llevarse a Su Iglesia al Cielo, a la que se describe como la Esposa del Cordero. No se entregó a la vanidad; más bien, se mantuvo firme en la fe en Cristo, demostrando a todos que vale la pena ser fiel y no tener mancha ni arruga (Apocalipsis 19.7-8). La Iglesia ha sido preparada para este encuentro único en el aire, cuando será llevada al Reino de Dios (1 Tesalonicenses 4.11-18). ¡Esfuércese por estar entre los redimidos!
Tenemos la obligación de ser usados por Dios para proclamar el Evangelio y guiar a nuestra generación a creer y ser redimida por el Altísimo. Necesitamos predicar a la mayor cantidad de personas posible para que comprendan la Buena Nueva de lo que Cristo hizo por la humanidad en el Calvario. Solo hay una manera de obtener la salvación: creyendo que Jesús dio su vida para que fuéramos perdonados y regenerados, escapando de la muerte eterna y la destrucción que sufrirán los impíos (S. Juan 3.16-21).
Si Jesús regresara hoy, ¿estaría la mayoría de las personas a su derecha porque creyó en Su promesa y le fue fiel? Creo que no. Como Él mismo dijo, esta generación se asemeja a la de Noé (S. Lucas 17.26-27), quien predicó durante 120 años, pero, salvo su familia, nadie más creyó ni se salvó.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor Justo! En un abrir y cerrar de ojos, Tu Hijo regresará. Quienes no han tenido un verdadero encuentro con el Salvador ni han vivido bajo el nuevo Pacto, sellado con la sangre de Jesús, no estarán a Tu derecha, sino a Tu izquierda. ¡Misericordia!
Quienes sean colocados por Tus ángeles a Tu derecha oirán Tu voz llamándolos a entrar y poseer el Reino preparado desde la fundación del mundo. ¡Queremos ser parte de este grupo que no se avergonzó de Ti e hizo Tu voluntad!
Quienes estén a Tu izquierda se desesperarán, pues ya les has advertido que irán al lago de fuego y azufre, la segunda muerte, y de allí nunca saldrán. Padre, ¡da a Tu pueblo temor, sensatez y sabiduría, para que no se involucren en ningún tipo de pecado!
