DICIENDO LAS MISMAS PALABRAS
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2026-06-21 03:00:00
Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
San Mateo 26:44
El propósito de Jesús al orar por tercera vez, diciendo las mismas palabras, no era mostrar algún fracaso, sino más bien que buscáramos al Señor y le presentáramos nuestra petición. Esto fue lo que hizo la viuda que, día tras día, acudía al juez injusto para pedirle que juzgara su caso. Un día, incapaz de soportar sus insistentes súplicas, el juez le dijo que le haría justicia, para que ella no lo molestara más (S. Lucas 18:1-8).
Si comenzamos a orar para recibir algo, y el Juez justo no nos responde de inmediato, al menos aprenderemos a clamar de la manera que agrada al Padre. No es fácil saber que necesitamos algo, entrar en oración, y no recibir respuesta. ¿Acaso el Señor no nos escucha, o no desea que recibamos Sus bendiciones? Puede que nuestra fe sea menor que nuestro problema.
Aquel día, en Getsemaní, al orar y aceptar la voluntad divina, Jesús demostró que el plan trazado por el Padre siempre debe seguirse, pues Él no cambia lo que ha planeado. Aunque el Hijo oró, el Padre no quiso quitar ni una sola tilde de Su Palabra (S. Mateo 5:18). Sería bueno que la leyéramos más para aprender sobre la voluntad de Dios y crecer en la fe. El Señor sabe que nuestro entendimiento es limitado y que temblamos ante las dificultades. ¡Busquemos obtener más fe!
Una cosa es segura: si tenemos poca fe y nuestro problema es grande, no seremos escuchados. Sin embargo, si, al insistir en la oración, nuestra fe crece, la bendición será obtenida por la fuerza (S Mateo 11:12). El silencio del Cielo significa que aún debemos insistir en nuestro clamor y que tenemos mucho que aprender. Si Dios no dice nada sobre lo que le pedimos, debemos examinar cómo le servimos. Después de todo, Jesús nos hizo reyes y sacerdotes para Su Padre (Apocalipsis 5:10).
En Getsemaní, los discípulos tenían sueño y solo querían dormir, así que Jesús, por un momento, les permitió descansar y continuó Su camino para cumplir con Su deber. Ahora bien, Dios no hará lo que nosotros debemos hacer. Por ejemplo, si alguien se niega a comer, el Padre no lo obligará. Lo mismo sucederá con quien empuñe un arma y robe. El Señor tocará su corazón para que no lo haga, pero si insiste, sufrirá las consecuencias de sus actos.
Dios nos muestra que, aunque Su Hijo usó las mismas palabras que en la oración anterior, no cambiaría la voluntad del Padre. Dos cosas quedaron claras aquí: primero, había una buena razón para que Jesús insistiera en Su petición; segundo, el Padre solo hace lo que ha planeado, pues es perfecto en todo. No había otra manera de redimirnos sin la obediencia de Cristo, y Él eligió ser obediente hasta la muerte, y muerte en la cruz (Filipenses 2:8). Sean hacedores de las Escrituras. ¡Dios es fiel!
Cuando nos acercamos a Dios con fe y seguimos Su Palabra, recibimos respuesta conforme al plan establecido desde la creación del mundo. La Biblia dice: «Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Efesios 2:10). ¡El Señor cumple lo que ha establecido para nuestra felicidad eterna!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios perfecto! No sabemos con exactitud cómo obras para llevar la salvación a más personas, pero sabemos que, puesto que nos diste libre albedrío, somos responsables de nuestras decisiones. ¡Ayúdanos a no defraudarte jamás!
Dependemos de Ti y necesitamos Tus revelaciones y condiciones para hacer lo correcto. Perdónanos cuando excedemos nuestra libertad y pecamos. ¡Líbranos de esta debilidad!
Abre nuestro entendimiento para vivir en Tu gracia, disfrutando de la salvación y de Tus misericordias, que se renuevan cada mañana. No permitas que actuemos fuera de Tus planes. ¡Invocamos Tu santo Nombre!
