EDIFICANDO ALTARES
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2026-05-23 03:00:00
Así pues, Abram levantó su tienda, se fue y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, donde edificó un altar a Jehová.
Génesis 13:18
Abram, que en aquel contexto todavía se llamaba así, obedeció la llamada de Dios y se dirigió a Canaán. Hizo una parada en Harán, donde, algún tiempo después, murió su padre (Génesis 11:31-32). A continuación, partió hacia Canaán y llegó a Siquem, junto a la encina de Moré (Génesis 12:5-6). Allí, el Altísimo se le apareció: «Y se apareció Jehová a Abram, y le dijo: «A tu descendencia daré esta tierra.» Y edificó allí un altar a Jehová, quien se le había aparecido.» (Génesis 12:7). Era el comienzo de la ocupación de aquella tierra, que duraría más de 400 años.
En ese momento, Abram comprendió que aquel territorio sería dado a su descendencia. Él era considerado un extranjero allí; en el futuro, sin embargo, los dueños de aquel lugar serían sus descendientes. El plan de Dios para el mundo le incluye a usted mucho antes de su nacimiento. Él envió a Su Hijo a morir en la cruz, para que la humanidad fuera salvada de la perdición eterna. ¡Ese es el plan divino! ¡Crea y viva!
Abram partió de Siquem y se estableció entre Betel, al oeste, y Hai, al este. Por primera vez, en esa parte del mundo, se erigió un altar al Todopoderoso, donde se invocó Su Nombre (Génesis 12:8). ¡Estamos hablando de otro hecho ocurrido hace cuatro mil años! Hoy en día, hay que seguir el ejemplo del patriarca, pues, al erigir ese altar, estaba adorando a Dios y haciendo un pacto con Él. Abram se encontraba en medio de los ferezeos, y no le sucedió nada malo.
Este fue el primero de los cuatro altares que Abram construiría para Dios. La construcción del altar le permitía invocar el Pacto divino con Él. El patriarca no sabía lo que tendría que pasar su descendencia hasta que también esta hiciera pacto con el Altísimo. Abram era el representante legal de aquellos que vendrían a existir. ¡El Señor es fiel!
En las Escrituras se relata el recorrido del patriarca por la tierra que ya era suya. Para tomar posesión de la promesa, era necesario desplazar a muchos pueblos que habitaban en Canaán; estos se trasladarían a otras regiones. Dios prepararía el futuro de la descendencia de Abram: «De allí pasó a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda entre Bet-el al occidente y Hai al oriente; edificó en ese lugar un altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Luego Abram partió de allí, avanzando poco a poco hacia el Neguev.» (Génesis 12:8-9).
Después, Abram se dirigió a Hebrón: «Así pues, Abram levantó su tienda, se fue y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, donde edificó un altar a Jehová.» (Génesis 13:18). Ese fue el tercer altar que él edificó, siguiendo todas las instrucciones del Señor. Nosotros también debemos obedecer las instrucciones de Dios, siendo la Biblia el medio que Él utiliza para hablarnos e instruirnos en todo.
Finalmente, Dios puso a prueba a Su siervo, pidiéndole que le entregara a su único hijo: «Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, compuso la leña, ató a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.» (Génesis 22:9). En ese momento, ya llamado Abraham, obedeció, y, en el último momento, Isaac fue salvado (v. 11-13). Siglos más tarde, Dios entregaría a Su Unigénito en sacrificio por nosotros.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios y Padre! A veces, nos enfrentamos a amargas pruebas. Tú hiciste que Abraham dejara Ur de los caldeos y se fuera a Harán; allí, su padre falleció. A continuación, Abraham dejó Harán con su familia y se dirigió a Canaán, donde construyó un altar para honrarte en la fe.
Además de construir el altar, Tu siervo Te invocó para seguir adelante y poner los pies en la tierra que iba a ser dada a sus descendientes. Él hacía Tu obra, demarcando el territorio que ya era de Tu pueblo. ¡Te damos gracias, Padre!
El segundo altar que construyó fue entre Betel y Hai, lugar de aflicción. Después, fue a Hebrón y erigió el tercero. Por último, levantó el cuarto, donde ofrecería a Isaac para Ti, demostrando ser digno de confianza. ¡De la misma manera, construimos un altar en nuestro corazón para adorarte!
