EL ENCUENTRO CON LA OVEJA
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2026-08-04 03:00:00
Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso.
San Lucas 15:5
Siempre debemos guardar en nuestros corazones la promesa de Jesús: «Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.» (S. Mateo 7:8). El pastor de la parábola del Maestro seguramente le pidió a Dios que lo guiara hasta su oveja, y así sucedió. Después de todo, quien llama a la puerta de la fe, la ve abierta. «El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras del Altísimo no pasarán.» (S. Mateo 24:35). ¡Crea!
Cuando nos damos cuenta de que la Palabra se nos revela —que una promesa nos llamó la atención—, la mejor actitud es creer que nos pertenece y actuar conforme a la guía de las Escrituras. Sin duda, Dios la cumplirá. Jamás diga que la revelación no se hará realidad en su vida y, por lo tanto, no la reclamará. ¡Nunca entristezca a Dios!
Si se filmara la escena del encuentro con la oveja descarriada, veríamos una mezcla de alivio y alegría en el rostro del pastor. Ella, sin duda, había sentido miedo y angustia; él estaba preocupado, pero ahora sonreía feliz al verla sana y salva, lista para ser llevada con los demás que permanecían bajo su cuidado. ¡La alegría del pastor estaba justificada!
Tras encontrarla, el pastor la puso sobre sus hombros, como diciendo: «Ahora tendrás mi cariño. Estás a salvo; no te perdí». De hecho, debemos vivir con el Señor en todo momento para no perder jamás nada, especialmente la recompensa que nos dará en el último día. Sobre esto, nos advirtió: «Vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.» (Apocalipsis 3:11). Quien obedece al Altísimo será recompensado.
¡Qué hermoso ver al pastor regresar con su ovejita! ¡Era suya, y nadie la arrebataría de sus manos! Es bueno mostrarle a la persona que se ha alejado de la fe y de la iglesia que, a partir de su regreso, puede descansar tranquila, porque nadie la separará del Padre. Este es el mensaje de Jesús para quienes regresan a Él: nadie los arrebatará de Sus manos. ¡Él es el Salvador perfecto!
El pastor debe haber caminado hacia el redil con gran satisfacción, pues Dios le había ayudado a rescatar a las ovejas. Los pastores son personas sencillas que no pueden permitirse perder a ninguno de sus preciados animales. Después de todo, invierten tiempo y esfuerzo en cuidarlos. Un hombre rico que posee miles de animales tal vez no extrañe a ninguno, pero nuestro Pastor y Señor sí. Se entristece si una oveja de Su rebaño se pierde y va a buscarla.
El pastor de la parábola, al igual que Jesús, regresó alegremente con la oveja y la colocó con las demás. Se había perdido, pero, con la guía divina, fue recuperada. Si ha olvidado las promesas del Señor, pídale que se las recuerde, y Él lo hará. Mantenga una actitud alegre y agradecida. Hable con Dios sobre cómo se siente al ser parte de Su rebaño. ¡El Padre se alegra al verle satisfecho!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor y Guía! Así como un pastor cuida de una oveja perdida que podría ser devorada por un depredador y la busca hasta encontrarla, Tú tienes compasión por nosotros, nos extrañas en Tu redil y nos rescatas.
Tu Hijo pagó un alto precio por nuestra salvación, pues nuestras iniquidades, transgresiones y el pecado con el que nacimos fueron puestos sobre Él en la cruz. Jesús pagó el precio de nuestra redención. ¡Somos Tuyos! Nada del diablo nos tocará. ¡Hemos sido redimidos y purificados por la sangre de Cristo!
Te damos gracias por amar tanto al mundo que entregaste a Tu Hijo para salvar a los perdidos. Tu paciencia y Tu amor son evidentes, pues nada en nosotros podría usarse para la obra de salvación. ¡Eres fiel!
