EL ERROR DEL ENGAÑO DE LAS RIQUEZAS

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2023-02-06 03:00:00

¡Ay de los que juntan casa a casa y añaden hacienda a hacienda hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?


Isaías 5.8

El error del hombre de hoy es triple, como dijo el Señor en la parábola del sembrador (S. Mateo 13.1-23). Al ser humano le fascina la posibilidad de juntar riquezas, como si eso le protegiera de los males del mundo. Es como la tierra llena de espinas, donde la semilla cae y produce poco o nada. Esto es malo, no viene de Dios y sólo sirve para mostrar un corazón orgulloso, prepotente y vanidoso. Ahora, ¿hace falta tanto para ser feliz? ¡Esté atento!

Muchas personas también se preocupan por lo que Cristo llamó preocupaciones de este siglo. Esto es demoníaco, como lo es el engaño de las riquezas. Ahora, lo que tenga que pasarle a su vida, pasará, a menos que sea fuerte en la fe y ore para que Dios le proteja. ¿Por qué tanta preocupación, cuando el Señor ha prometido no dejar ni desamparar a los que hacen Su voluntad? (Hebreos 13.5-6). Lo mejor es caminar de la mano del Altísimo, así que nunca se desvíe de esto.

Jesús también habló de la ambición de otras cosas. Algunas pueden ser normales, pero existen los malignos, como poseer al cónyuge de alguien, quitarle la granja a alguien, además de otras vanidades. Ahora, tenemos que desear lo que Dios nos ofrece, buscando lo que Él nos muestra a través de Su Palabra. Anhelar el bien del prójimo o lo que el Señor no ha planeado para nosotros es una pérdida de tiempo. ¿Por qué queremos saber más que los demás?

Isaías reprendió a los codiciosos, diciendo: ¡Ay de los que juntan casa a casa! (v. 8a). ¿Tiene sentido tener tantas viviendas si sólo necesitamos una para vivir? Es cierto que muchas personas poseen bienes inmuebles porque saben ahorrar y negociar, o lo hacen para que tengan ingresos extra en la vejez. Pero cuando el espíritu de orgullo y vanidad está detrás de este acto, deben sentir que la advertencia del profeta se refiere a lo que sufrirán por hacer caso a la tentación.

La ambición por otras cosas lleva a muchos a comprar casas, fincas y otros objetos de valor, como hacen los coleccionistas de rarezas. Se conforman con la posesión de estos bienes, como si les garantizaran la felicidad en la Tierra y luego en la eternidad. Quien es de Dios debe fijarse en Su orden y cumplirla bajo la dirección del Espíritu Santo. El salvo debe esforzarse por agradar en todo al Altísimo. Al final, vivirá a Su lado en el Cielo (Colosenses 3.17-23).

El espíritu de egoísmo siempre encuentra una excusa -inventando una noticia mentirosa o recurriendo a otro plan cuyo instructor es el diablo- para apoderarse de lo que le pertenece al prójimo. El Señor advirtió: el propósito de ellos es habitar solos en medio de la tierra. Los bienes pueden permanecer al lado de ellos, pero las personas no. ¿Por qué no hacen lo contrario, llevando a Jesús a sus corazones? El que es rico para con Dios descubrirá que acumular tesoros en el Cielo es mucho mejor (S. Mateo 6.20).

No podemos perder el tiempo, sino emplear todos nuestros esfuerzos en dar al mundo el Pan del Cielo, el único Pan que puede saciar el hambre que todos tienen de la Verdad (S. Juan 6.33 ss). De este modo, serán bendecidos, pues han dejado el descanso de sus hogares para ir a los lugares más diversos del mundo, llevando el mensaje que sana, libera y salva al hombre de la condenación eterna. ¡Crea y viva!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor de las advertencias! Tú eres nuestro Dios y Padre, el Creador de nuestra felicidad en Cristo. Por eso venimos a Ti para darte gracias por todo lo que has hecho en nuestro favor y por el amor con que nos has tratado. Muchas veces somos engañados, ¡pero Tú nos avisas!

En este mensaje, oímos los ayes de Tu Espíritu Santo guiándonos para que no seamos como los que se juntan casa a casa, hacienda a hacienda, hasta que sean los únicos en medio de la tierra. Te agradecemos, Padre, que abras nuestros ojos a este defecto.

¡Clamamos por Tu amor y Tu protección! Queremos caminar cerca de Tu plan. Por lo tanto, aceptamos Tus indicaciones y Te pedimos que nos mantengas bajo las promesas que nos has hecho, ¡que nos garantizan un hermoso futuro aquí y en la eternidad!