EL INCREÍBLE DESVÍO DE ISRAEL

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2022-03-24 03:00:00

Dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.


Jueces 2.13

Lo imposible sucedió: Israel dejó al Señor y pasó a idolatrar a Baal y a Astarot, dioses creados por el hombre que lo “ayudaban” en la fertilidad y en el área sexual. El Señor es el único Dios y cuida en todos los sentidos a los que confían en Él (Salmo 9.10). Ya los "dioses" inventan varios desvíos para que los incautos caigan en las telas de la mentira y del Infierno (Salmo 115.4-8). ¡No se puede creer que eso sucedió con Israel!

El diablo consiguió infiltrase en medio del pueblo santo, y todas las advertencias del Señor para los israelitas fueron despreciadas. Ellos realizaban los más sucios cultos y se entregaban a la adoración profana a Baal. En los parques, se realizaban encuentros "espirituales", como las fiestas del dios Baco, de donde se originó la palabra bacanal. Las orgías eran para ofrecer a las personas oportunidad de continuar perdidas.

La diferencia entre el culto a Jehová, que los elegidos del Señor fueron enseñados a practicar, y a Baal es grande. Jehová es el Dios de la santidad, y Baal, el dios de la promiscuidad. Cuando un hombre se sentía culpable por haber desagradado a alguna divinidad, era orientado a tomar a una mujer y llevarla debajo de un árbol a fin de tener una conjunción carnal y luego ser perdonado. Él la tenía con su consentimiento o a la fuerza, y eso agradaba a los más degenerados de la sociedad (Isaías 57.5; Jeremías 2.20; 3:6). ¡Vele y ore!

Acab subió al trono de Samaria e instituyó el culto a Baal, cuyo templo tenía, en su entrada, la figura del órgano genital masculino. En poco tiempo, Baal había conquistado mucha gente para su doctrina mentirosa. Ciertamente, la consecuencia por el grave error vendría, pero a los que sólo pensaban en la vida aquí en la Tierra no les importaba eso. En cuanto a la vida eterna, ellos decían que lo resolverían después. ¡Cuánta locura practicaban! ¡Misericordia!

En la entrada del templo de Astarot o Aserá, tenía la figura de un órgano femenino. En diversas partes del Medio Oriente, ese culto fue bien aceptado, pues al perdido no le interesa saber si va al Cielo, sino, si podrá satisfacer sus sucios instintos. Sin embargo, habrá un día de rendición de cuentas, y quien se deje seducir por cualquier impureza, marchará en dirección al lago que arderá con fuego y azufre para siempre. (1 Corintios  6.9-10). ¡Vele y ore!

Una de las razones por las que la adoración a Baal se extendió tan rápidamente fue la siguiente enseñanza: la persona no tenía culpa por sus acciones en esos encuentros. Después muchos se dejaban llevar por la mentira y pecaban descaradamente. La Palabra declara: No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará (Gálatas 6.7). ¡En el último día, habrá desesperación con la sentencia del suplicio eterno!

Sin embargo, con Jehová la situación era opuesta. Lo correcto era arrepentirse del pecado y confesarlo para que fuera cubierto. Ahora, es imposible que alguien diga que fue engañado, pues con la victoria de Jesús sobre el diablo, se volvió fácil salir de la vida de iniquidad e ingresar en el Reino de Dios (Efesios 2.1-6). ¡Es bueno que vea como está usted! En el Juicio Final, no habrá amor, perdón o misericordia. Todos oirán la sentencia. ¡Hoy, Dios lo ama y le perdona!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor de la santidad! Los débiles desprecian lo que sufrirán en el Infierno, siempre que puedan disfrutar lo que llaman placer del mundo. ¡Locos! ¡La única manera de alcanzar la salvación es purificándose del mal!

Queremos aprender la Verdad, para que no seamos engañados por el maligno. Tu mano y Tu buen Espíritu nos conducen por el Camino recto. ¡Así, Te daremos todo el honor por la obra de redención providenciada en la muerte de Tu único Hijo!

Que nunca se diga de nosotros que Te abandonamos, ni que servimos al diablo en sus más terribles formas de engañar. Solo deseamos tratar Contigo, pues, fuera de Tus misericordias, solo hay sufrimiento, dolor y angustia. ¡Agradecemos por darnos la salvación!