EL JUICIO ES DE DIOS

COMPARTILHE

2026-11-05 03:00:00

No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré. 


Deuteronomio 1:17

Dice el refrán popular: “Toda precaución es poca”. Ante esto, debemos recordar que el enemigo anda suelto e intenta derribar a las personas. La prensa mundial se ha esforzado por maquillar la corrupción moral y social que se ha extendido. Este empeño de los medios de comunicación busca convencer a las personas de que el diablo no existe y que, por lo tanto, no puede estar orquestando este caos. Algunos dicen que Satanás es solo una leyenda.

Moisés conocía la existencia y la perversidad del reino de las tinieblas. Por eso, les dijo a los jueces que fueran imparciales en sus decisiones. El maligno conoce la moral de muchos y sabe que, si esas personas reciben algún regalito, alterarán la verdad y absolverán a quien deberían condenar. Tenemos un enemigo al que debemos evitar, pero los medios de comunicación insisten en decir que todo es superstición. ¡Cuanto más nieguen la existencia del ladrón, más lo agradecerá él!

Para que se forme un juicio libre de vicios, haciendo justicia a quien la merece, los jueces deberían escuchar tanto al pequeño como al grande. Al adoptar esta conducta, reconocerían quién decía la verdad. Estas autoridades tenían que sentarse en el tribunal y estar preparadas para comprender la petición de las partes en conflicto, a fin de que la mentira jamás prevaleciera. Sería fácil garantizar la transparencia de este proceso si escucharan sin prejuicios, ¡pues Dios les mostraría qué decisión tomar!

Como ilustración, podemos mencionar el proceso electoral actual. Los electores deberían adoptar esos mismos criterios durante la votación, dejándose guiar por la integridad. Cuando un candidato, por ejemplo, ofrece dinero a cambio del voto, ya demuestra su deshonestidad. De esa forma, jamás puede ser elegido. Maldita es la nación que permite el fraude para favorecer a uno u otro individuo. ¡La campaña electoral y el voto depositado deben ser limpios!

Moisés les dijo a los jueces que nunca debían temer el rostro de nadie, pues el derecho de los oprimidos tenía que orientar la decisión que tomaran. La mentira y la compra de votos deben ser rechazadas incondicionalmente. Quien reciba algún beneficio para votar por este o aquel rendirá cuentas delante del Señor. Lamentablemente, sabemos que hasta miembros del Cuerpo de Cristo se han dejado engañar en este aspecto. Recuerde: todos nosotros compareceremos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

La fidelidad a Dios, al cónyuge y a la nación es algo inalienable. ¡Hay tanto por hacer en favor del crecimiento del país! Todos deberían respetar los derechos de los demás. Las personas que recibieron o dieron dinero a cambio del voto pagarán caro en el tribunal de la eternidad. Allí serán azotadas. Su salvación está en peligro. ¡Vele, ore y crea!

Examine la Palabra, que dice:  «Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá» (S. Lucas 12.48). ¡Cuídese para no ensuciarse!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares

La Oración de Hoy

¡Dios de la verdadera justicia! ¿Por qué habríamos de incriminarnos y ser azotados si podemos prepararnos para la felicidad eterna? Tu tribunal será el de la Verdad, donde los corruptores y los corrompidos se desesperarán ante la sentencia. ¡Piedad!

No podemos temer el rostro de nadie ni aceptar sobornos para expresar la mentira sobre la cual nos adviertes en esta palabra pronunciada por Moisés. El mundo necesita conocer a las personas que se rinden a Ti y no al diablo. ¡Clamamos por misericordia!

Si algo nos resulta difícil de aceptar, ¡ayúdanos, Padre! Jamás iremos contra Tu voluntad. ¿Por qué permitiremos que el maligno nos use, si debemos dar ejemplo para que nadie se deje comprar? ¡Somos libres para vivir Tu verdad!