EL MÁS ESCLARECIDO DE LOS PROFETAS
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2011-05-15 03:00:00
«Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.» (Isaías 1:1)
El profeta Isaías ejerció su ministerio por más de seis décadas, durante el reinado de cuatro reyes de Judá: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Isaías es considerado por los estudiosos de las Escrituras como el más entendido entre los profetas usados para escribir el Libro Santo. Sus contemporáneos, probablemente, tuvieron la oportunidad de disfrutar de la relación que ese siervo tenía con el Altísimo.
Isaías, al hablar sobre la visión que tuvo, hizo un resumen de lo que le fue dicho durante los reinados de aquellos cuatro gobernadores. Su libro es muy profundo, pero es importante resaltar que el profeta no se detuvo a escribir los hechos del día a día, sino lo que era relevante en nuestra instrucción. De hecho, todo lo que vio fue al respecto del pueblo del Señor y de la ciudad santa. Oiga, sabiendo que las personas usadas por el Altísimo para registrar su Palabra fueron movidas por el Espíritu Santo, podemos entender que sus relatos son las revelaciones de Dios.
En los días del rey Uzías, Isaías tuvo una visión divina, la cual cambió completamente su vida. Es una lástima que sepamos poco sobre Uzías, el cual gobernó durante 52 años en Jerusalén, pero la visión que el profeta tuvo tiene muchas enseñanzas. En ella, él vio a un ángel teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con una tenaz y tocando con él su boca para que su culpa le fuera quitada (Isaías 6).
El rey Jotam aprovechó el buen ejemplo de su Padre «e hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Uzías su padre, salvo que no entró en el santuario de Jehová. Pero el pueblo continuaba corrompiéndose» (2 Crónicas 27:2). Jotam se hizo poderoso por dirigir sus caminos según la voluntad del Señor.
Por otro lado, Acaz fue uno de los gobernadores estúpidos que tuvo Judá, puesto que aun teniendo en sus días un siervo del Señor como Isaías, prefirió desviarse del verdadero Camino, entregándose a la hechicería. Incluso, fue capaz de quemar al propio hijo para ganar la simpatía de los demonios (2 Reyes 16:2). Sobre la adoración a los falsos dioses el profeta escribió en el capítulo 44, de los versículos 16 al 20.
En cuanto a Ezequías, fue uno de los mejores gobernadores de Judá, extremadamente bendecido por intermedio de Isaías que, varias veces, tuvo una actuación que dejó huellas en su reinado. Fue el profeta quien más unió su fe a la del rey cuando Senaquerib sitió a Jerusalén y amenazó con destruir toda la ciudad. Como resultado, un ángel de Dios, en una determinada noche, exterminó a 185 mil soldados, dando libramiento al pueblo del Señor (2 Reyes 19:35).
El ministerio de Isaías, descripto en las Escrituras, nos enseña que la visión que le fue dada decía respecto al pueblo de Dios y a la ciudad santa. Mi hermano, como hizo el profeta, ¿usted también ha permitido que el Señor le use en su obra? ¿O será que usted es el único a quien el Padre no destinó a una misión? Es bueno que despierte de ese «sueño», pues, más breve de lo pensamos, un día, estaremos delante del Rey y concluiremos si, de hecho, hemos servido o no a Él.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
