ENTRARÉ EN JUICIO CONTIGO

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2026-04-05 03:00:00

“Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí.” Yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: “No he pecado.”


Jeremías 2.35

Cometer errores es trágico y lamentable, pero permanecer en el error es mucho peor. Después de que una persona peca, el Espíritu Santo la perturba. Muchos no quieren admitir sus faltas para que sean perdonados. Cuando endurece su corazón, negando lo que ha hecho, se produce un conflicto con el Espíritu Santo y entonces se desvía de los caminos de Dios. No pierda la oportunidad de reconocer sus transgresiones para que sea perdonado y restaurado (S. Mateo 5.25-26).

Endurecer su corazón para no parecer transgresor de la Palabra le llevará al lago de fuego y azufre. Tal postura le hará fracasar tanto en la vida terrenal como en la vida espiritual, que es eterna. ¿Vale la pena saber que nunca más obtendrá el perdón? Las Escrituras declaran: «El hombre que, al ser reprendido, se vuelve terco, de repente y sin remedio será quebrantado.» (Proverbios 29.1). Donde hay arrepentimiento, hay perdón (Hechos 3.19).

        Hay un demonio que reside en quienes pecan y niegan sus iniquidades. Por lo tanto, no reconocen que hicieron lo que no deberían. En el Día del Juicio, el Señor hará justicia, y quien persiste en mentir llorará y suplicará misericordia, pero no la hallará. No podemos permitir que el maligno nos enrede en trampas mentirosas, pues será imposible revertir la condenación eterna.

        No importa quién le haya motivado a pecar; usted tuvo la ayuda del Espíritu Santo y, sin embargo, actuó conscientemente por pura maldad (1 Corintios 10.13). Al no contarle al Señor su fracaso, “elige” cerrar los ojos y decir: "Que se haga la voluntad de Dios". Sin embargo, el sufrimiento será continuo. Solo hay una manera de redimirse: ¡confesando sus pecados! Nadie en el Cielo le recordará. ¡Ore!

Cada vez que alguien peca y afirma ser inocente, agrava aún más su error. Es mejor decir la verdad, sin preocuparse por las consecuencias de esta actitud. Quien se niega a actuar así sufrirá el rigor de la justicia del Señor. Quien ha pecado necesita abrir su corazón para ser perdonado; de lo contrario, su condenación ya está escrita. ¡Aproveche la oportunidad de ser libre ahora!

La ira de Dios no se desviará de aquel que ha perjudicado a alguien y continúa haciéndolo por aferrarse a la mentira. Quien juega con el Señor descubrirá que ha perdido la oportunidad de obtener el perdón. Recuerde a Esaú, quien vendió su primogenitura: «Ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no tuvo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.» (Hebreos 12.17). ¡Vele y ore!

Dios advierte que entrará en juicio con nosotros porque seguimos negando nuestros pecados. Él no puede tolerar las mentiras; por lo tanto, busque arreglar las cosas ahora, porque pronto será rechazado. Quien se niega a confesar su propio error provoca la ira del Todopoderoso sobre su vida. ¡Es mejor obtener el perdón pronto!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares

 

La Oración de Hoy

¡Señor de la Verdad y el Amor! ¿Por qué algunos insisten en seguir el camino del mal? ¿Qué demonio es este que los ha vuelto necios, sin ningún respeto por Ti, haciéndoles declararse inocentes? ¡Ayúdalos, Dios!

Quien no le da importancia a que Tú entres en juicio está fuera de sí. Tú eres la Verdad que nunca actúa a favor de quienes no quieren aprovechar la puerta que has abierto a Tu Reino. ¡Despierta a esa persona!

Tu ira aún no se ha desatado. Pero cuando Cristo venga a buscar a la Iglesia, no habrá misericordia para quienes han despreciado Tu gracia. ¡Hoy es el día para que todos nos reconciliemos Contigo, para que nadie sufra la segunda muerte!