ESTÁ BIEN TODO LO QUE HAN DICHO

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2026-03-29 03:00:00

Jehová oyó vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo: “He oído las palabras de este pueblo, lo que ellos te han dicho; bien está todo lo que han dicho.


Deuteronomio 5.28

Debemos ser cuidadosos con lo que decimos para que no cometamos errores que nos comprometan en asuntos vanos o que no nos conciernen. De hecho, solo podemos decir lo que Dios nos autoriza. Jesús declaró: «Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.» (S. Juan 12.49). La guía del Señor resuelve cualquier problema. ¡Nunca dude!

Los israelitas vieron la gloria de Dios descender sobre el monte y concluyeron que Él tenía el poder de hacer lo que quisiera. Así que le pidieron a Moisés que los representara ante el Padre de las luces para que vivieran (Éxodo 20.18-19). Hoy tenemos la Palabra del Señor que contiene todas las respuestas que necesitamos escuchar de Él, así que debemos estar atentos, porque cualquier desobediencia será la razón por la que no seremos escuchados. ¡Crea!

El Salvador advirtió sobre el peligro de hablar palabras vanas, contrarias a las Escrituras: «Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.» (S. Mateo 12.36-37). Una palabra ociosa es aquella que creamos y declaramos sin base bíblica. La Palabra de Dios está revestida de poder para hacer exactamente lo que Él dice (Isaías 55.11).

Cuando aceptamos la Palabra como Verdad, permitimos que los poderes del Cielo obren a nuestro favor, y no hay condenación en lo que declaramos, porque la obra que Dios requiere que se haga revela Su voluntad. Jesús dijo: «Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.» (S. Juan 12.50). Las palabras de Cristo nos ayudan a perseverar en la búsqueda de la vida eterna.

Cuando hablamos conforme a la Biblia, actuamos bien. Podemos hablar sin condenación, pues las revelaciones del Señor nos purifican de toda mala intención y nos permiten tener éxito en su obra. Debemos consultar siempre el Libro Sagrado, para que la voluntad del diablo, que es matar, robar y destruir (S. Juan 10.10a), nunca nos alcance. Al usar las Escrituras, nuestros corazones permanecerán limpios y no haremos nada que nos comprometa (Salmo 119.11).

Debemos ser conscientes de que Dios escucha todo lo que decimos. Por lo tanto, tengamos cuidado de nunca decir algo incorrecto. Jesús nos advirtió que lo que digamos en privado será proclamado a los cuatro vientos, es decir, para que la gente lo oiga: «Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.» (S. Lucas 12.3). Debemos tener cuidado, porque seremos responsables de todo, incluso de nuestras palabras.

Cuando conocemos el propósito del Señor y hablamos conforme a Él, no hay reproche ni engaño en nuestras declaraciones. Por lo tanto, mantengámonos puros y aceptables a la vista de Dios, y no tendremos problemas en el tribunal de Cristo (2 Corintios 5.10). Así, viviremos bien aquí y en la eternidad.

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre bueno y verdadero! No hay suficientes palabras para agradecerte por advertirnos sobre cómo liberarnos de cualquier maldad. Escucharte nos hace hijos benditos, y con eso, ¡nada nos será negado!

Las Escrituras nos permiten conocerte y tener acceso a Ti. Sin embargo, muchas veces permitimos que la vanidad reine en nuestros corazones y no Te damos la gloria que mereces por Tus obras. Pero, con el perdón de nuestros pecados, ¡alabamos Tu Nombre!

No queremos ir en contra de Tu Palabra, sino dejarnos guiar por Ti. No podemos hacer nada que comprometa nuestra salvación y nuestra felicidad eterna. ¡Ábrenos a Tu Palabra para que no actuemos de manera diferente a Jesús!