GOZARSE EN EL DOLOR
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2026-01-21 03:00:00
Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.
Colosenses 1.24
Cuanto más aprendemos de Jesús, más participamos en Su obra. Quienes se han convertido en miembros de Su Cuerpo jamás deben olvidar cómo eran antes, cuando no tenían esperanza de salvación. Quienes se han arrepentido de sus errores y se han convertido al Señor deben tener la convicción de que nadie puede hacerlos volver a vivir en tinieblas, pues vivir en la luz es infinitamente mejor.
Los siervos de Dios piensan de manera diferente de quienes no conocen al Señor. Aunque estén pasando por alguna prueba o sufriendo por la discriminación o el desprecio de alguien, logran regocijarse en Dios (S. Mateo 5.11-12). Aun cuando algunos sean perseguidos por el "delito" de haber encontrado la felicidad en Jesús, para los salvos, el vivir es Cristo y el morir, ganancia (Filipenses 1.21). ¡El Padre celestial merece nuestra alabanza!
Si Dios nos usa y dependemos de Él, nada nos tomará por sorpresa, ni siquiera las situaciones vergonzosas o aquellas que despierten la ira de quienes se levantan contra nosotros. Se nos compara con ovejas llevadas al matadero (Romanos 8.36). ¡Qué nadie se desanime por lo que pueda sufrir! Jesús nos advirtió de esto: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.» (S. Juan 16.33). ¡Él es fiel!
Quienes se pierden a menudo mueren de miedo ante la sola idea de vivir sin libertad o en condiciones indignas. Las personas salvas no temen las aflicciones. Después de todo, Dios lo sabe todo y tiene el poder de hacer lo necesario para que vivan bien. Sin embargo, si sufren por amor a Cristo, serán conscientes de que esto es para su bien (Hechos 5.41).
La carta de Pablo a los Colosenses fue escrita mientras él estuvo encarcelado. Aun así, el apóstol declaró que se regocijaba en sus sufrimientos por amor a los hermanos (Colosenses 1.24). Para Pablo, padecer por causa de Cristo era un privilegio al que jamás renunciaría. Ya sea en tiempos de paz y prosperidad o en medio de persecución y amenazas de muerte, nuestra salvación en Jesús está segura.
Pablo estaba cumpliendo en su carne las aflicciones de Cristo. Esto debe mantenernos despiertos y vigilantes, pues si tuviéramos que sufrir bajo el azote de alguien, ¿por qué huiríamos desesperados? ¡Imaginen lo que sintieron el apóstol y otros cristianos al considerarse dignos de sufrir por el Salvador! Serán recompensados por haber sido mártires de la fe. Reinarán para siempre con el Señor. ¡Crean!
Cuando Pablo habla del Cuerpo de Cristo, se refiere a la Iglesia del Señor (1 Corintios 12.27; Efesios 4.4). El que ha sido salvo ya no tiene motivos para quejarse, porque ha recibido del Cielo como un don precioso, todo lo necesario para vivir bien y cumplir la voluntad del Padre (2 Pedro 1.3). Dios tiene un plan para todos los que son aceptados en su familia. ¡Crean, oren y vivan felices!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios de nuestra alegría! El sufrimiento que para muchos sería un error de Tu parte, para nosotros, los salvados, es la mayor bendición. Un día, nos sentaremos en los lugares reservados para los fieles en Cristo y recibiremos la recompensa prometida. ¡Somos parte inalienables de Jesús!
Padre, sufrir por Tu obra es demostrar que estamos Contigo en toda circunstancia. Lo que más nos importa es estar ante Ti. Como prueba de que somos Tus elegidos, permites que atravesemos tribulaciones, ¡pero permaneces con nosotros!
Cumplir lo que falta de las aflicciones de Cristo es lo mejor que podemos hacer ahora. Con el sello de Tu Espíritu, perseveraremos en todas las pruebas y seremos aprobados. Ahora bien, si aún no es tiempo de sufrir por amor a Ti, ¡prediquemos el Evangelio para mostrar a todos quién eres!
