HECHOS EN VERDAD Y RECTITUD

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2026-07-27 03:00:00

Afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud.


Salmo 111:8

El autor del Salmo 118 nos habló acerca de las obras del Señor. En el versículo 6, aprendemos que Dios mostró a Su pueblo el poder de estas obras. Ahora, podemos creer que las obras realizadas hoy por los cristianos demuestran igualmente su capacidad. Además, el Altísimo dio al pueblo la herencia de las naciones, y esto también se nos ofrece a nosotros. ¡De hecho, podemos recibir más de Dios!

En el versículo 7, estudiado hace algún tiempo, vimos que las obras de las manos del Señor son verdad y justicia. Por lo tanto, aquello que Él firma como Suyo fue verdaderamente hecho por Sus manos. Por consiguiente, es completamente cierto que las obras del hombre ni siquiera se acercan a las realizadas por Dios. También son infalibles, pues tienen Su gloria como cobertura. ¡Necesitamos creer más en el Señor!

El versículo 7 también enfatiza la fidelidad de los mandamientos divinos. Así, podemos creer que las órdenes del Señor se cumplirán con facilidad. Busque más de aquel que tiene mucho que ofrecerle. Después de todo, el tesoro de Dios, además de estar repleto de bienes infinitos, es una invitación a usar la fe con la sabiduría que viene de lo Alto. ¡Él es fiel!

Ahora bien, en el versículo de hoy aprendemos que las obras divinas permanecen firmes; nadie puede conmoverlas. La mirada del Señor siempre está sobre el mundo entero, por lo que el enemigo jamás podrá sacudir las maravillas realizadas por las manos de Dios. Persevere en la fe en Cristo al orar para recibir su bendición o para ordenar al mal que se retire.

Es imposible que el Señor haga algo usando mentiras como artimaña, porque Él es la Verdad absoluta, inmutable y eterna (Malaquías 3:6). Todos los nacidos en el Espíritu y en la Palabra deben recordar que fueron recreados en Cristo y jamás deben usar las estrategias del enemigo. La recreación de los salvos se realizó en Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida (S. Juan 14:6). ¡Crea!

        No hay defecto alguno en las acciones de Dios, pues Él actúa con justicia, y el Justo es el bendito Salvador, quien fue a la cruz y descendió a las profundidades de la Tierra, al Infierno, venciendo el poder del reino de la muerte (Efesios 4:7-10). Ya no hay nada que temer, pues quien cree en el Señor posee Su esencia. Jamás debemos retroceder en la batalla, porque todo se ha hecho a nuestro favor. ¡Somos la recreación del Padre!

Cuando Jesús regrese para poner fin a todo en el Universo, los elementos se desharán con el fuego traído por el Señor (2 Pedro 3:10). Ascenderemos con Él a la gloria eterna, pero ¡ay de aquellos que nunca se preocuparon por la obra del Cielo! Irán al lago de fuego y azufre y permanecerán allí eternamente (1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 20:11-21:8). Dios está del lado de todos los que Lo aman y hacen Su voluntad. Así dicen las Escrituras: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (S. Lucas 21:33). ¡Maranata!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor de la eternidad! De Ti venimos y a Ti debemos regresar, pero eso no es lo que se ve en la gente del mundo. Necesitamos Tu poder inmutable, pues esta fuerza nos permitirá permanecer firmes en el amor que Te debemos. ¡Ayúdanos, Padre!

Somos obra de Tus manos, pues fuimos creados por la Santísima Trinidad y somos guiados por Tu Espíritu. Por lo tanto, Te imploramos perdón por nuestros pecados y virtud que nos dé a todos la paciencia necesaria para servirte en Espíritu y en Verdad.

Clamamos por Tu amor, al cual nadie puede resistir, para realizar una obra tan grandiosa, como ya anunciaste en Tu Palabra: llevar el conocimiento de Cristo a los pueblos. Queremos cumplir Tu orden al pie de la letra. Para ello, Te pedimos ayuda, paz y Tu santidad.