LA DOCTRINA DE BALAAM

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2011-08-30 03:00:00

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Apocalipsis 2:14

El Señor espera que sus hijos vivan de modo perfecto, pero algunos de ellos abren las puertas para determinadas acciones pecaminosas, las cuales creen que sean de poco valor, o inexpresivas. De este modo, se manchan y, con eso, no pueden agradar a Dios completamente.

Cualquier anormalidad en nuestra fe es influenciada por el diablo. Él envía a sus demonios que, en determinados casos, se pasan por seres inocentes o como mera tentación. Por eso, mucho cuidado con las trampas armadas por el enemigo, las cuales tienen el gran poder de quitarlo de la salvación. Quien se deja llevar por las seducciones infernales crea obstáculos que impiden el recibimiento de las bendiciones del Señor.

El profeta Balaam conocía al Creador y, por eso, se hacía poderoso en su obra de profeta. Aun avisado por Dios –que hizo que el asna hablara, reclamando de la maldad que él hacía al golpearlo cuando se desviaba del ángel de Dios (Números 22:28)–, Balaam persistió en el error y, por eso, fue desclasificado.

La ambición por aquello que podría facturar con el don que había recibido de Dios era uno de los mayores problemas de Balaam. Aún hoy, ese tipo de tentación lleva a muchas personas a optar por el mal  camino. Hasta con Jesús el diablo usó ese truco y, como era de esperarse, no tuvo éxito. Imite al Señor y, siempre que el enemigo venga a tentarle, repréndalo usando el Evangelio.

Habiendo sido impedido por el Altísimo de maldecir a los hijos de Israel, ese profeta vendido enseñó al rey moabita a poner tropiezos delante del pueblo de Dios. Él reveló a aquel rey perverso que, si los moabitas invitaran a los israelitas a sus fiestas paganas, en las cuales se prostituían y hacían lo que era malo a los ojos del Señor, los hijos de Israel le desagradarían y, así, podrían ser destruidos tanto por Dios como por los moabitas (Números 22:1-8).

Jesús habló acerca de los escándalos que vendrían sobre su pueblo, diciendo que era inevitable, pero advirtió que sus causadores pagarían un alto precio (Mateo 18:7). Así que, es bueno que se tenga cuidado para que no lleve a ninguno de los hijos de Dios a actuar de manera equivocada. Dios no perdonará a aquellos que hagan tropezar a uno sólo de sus pequeñitos que cree en Él (Lucas 17:2).

Así como aquellas fiestas paganas eran sacrificios a los demonios, toda fiesta religiosa que no se base en la Palabra del Señor es un culto a los dioses extraños. No es bueno que estemos entre las personas que frecuentan esos lugares, pues ellas no saben el mal que hacen a sí mismas y a los demás.

En Cristo, con amor,

R. R. Soares

La Oración de Hoy