LA GRAN RESPONSABILIDAD
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2026-06-23 03:00:00
Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros.
Efesios 3:2
Toda persona salva debería prestar atención a esta declaración de Pablo. Si no comprendemos la dispensación de la gracia divina que el Señor nos ha dado, andaremos vacilantes, enfrentando un problema tras otro. Ahora bien, si somos conscientes de nuestra misión, haremos la obra del Altísimo con mayor diligencia y tendremos éxito. No todos los cristianos en tiempos de Pablo eran prisioneros como él, ¡pero muchos hicieron la obra según el plan de Dios!
Debemos seguir los pasos del Hijo de Dios y jamás desviarnos. El día que lavó los pies de Sus discípulos, Él dijo: «Porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.» (S. Juan 13:15). Al hacerlo, alabamos Su nombre y lo glorificamos por ser el Padre que cuida de nosotros (S. Lucas 12:22-32). No podemos hacer nuestra propia obra, sino la obra que Él ha mandado hacer (S. Mateo 28:18-20).
Jamás encontraremos a nadie como el Señor: el Ejemplo de amor perfecto y verdadero. Solo Él es digno de que dediquemos nuestras vidas a imitarlo. Podemos tener a Jesús morando y obrando a través de nosotros, pero para ello, necesitamos cumplir este requisito: «Respondió Jesús y le dijo: —El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.» (S. Juan 14:23). ¡Es fácil ser usado por Él!
Busque conocer la dispensación de la gracia de Dios que le ha sido confiada, pues si no entiende su propósito en Cristo, la humanidad se quedará sin esta bendición. Si usted es obediente y se dedica a hacer lo que Él ha determinado, será un ejemplo e influirá en muchas personas. Pasar unos días en “Jerusalén” le preparará para comprender la tarea que el Señor le ha encomendado (Hechos 1:4-8). ¡Ese es el secreto!
Nada es más reconfortante que saber por qué hemos sido llamados a ser ministros del Nuevo Testamento. No podemos actuar como los profetas del pasado, quienes tenían la responsabilidad de señalar a Jesús como el Mesías. Hoy proclamamos el Evangelio con claridad; después de todo, Cristo ya vino y declaró: «Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» (S. Juan 14:6).
Debemos usar la gracia recibida del trono de Dios en favor de quienes se acercan a nosotros para ser bendecidos. De lo contrario, seremos responsables de lo que no hicimos para llevar vidas a Cristo. Solo podemos seguir el consejo del Señor, quien nos ama y desea hacernos Sus instrumentos, como lo hizo con Sus discípulos. Actúe como Jesús, y al final de la jornada podrá decir que hizo todo bien (2 Timoteo 4:7).
Comprenda la dispensación de la gracia de Dios en su vida, cumpla lo que Él dijo, y sus sueños jamás se verán frustrados. Si cada cristiano actúa de esta manera, sin duda, el cielo se regocijará gloriosamente (S. Lucas 15:7). Solo tenemos este tiempo para agradar al Señor. ¡Así que no desperdicie la unción! Glorifique al Salvador cumpliendo el propósito que Él le ha dado.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Dios de verdad y amor! Hemos sido negligentes al no recibir Tu gracia y al no cumplir Tus mandamientos. No podemos seguir viviendo así. Necesitamos despertar mientras aún hay tiempo y hacer Tu voluntad día y noche. ¡Ayúdanos a tener Tu sabiduría!
Necesitamos conocer Tu gracia, porque con ella haremos maravillas. Queremos que nos uses cada vez más para salvar a quienes aún resisten a Tu mensaje. Así, al final de nuestros días, nos recibirás por haber sido instrumentos en Tus manos.
¡Despierta a Tu Iglesia y haz que la gente entienda que la riqueza que debemos buscar viene de Ti! ¡Por Tu gracia, alcanzaremos incluso los corazones más endurecidos por el pecado!
