LLAGAS CORRUPTAS
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2024-12-18 03:00:00
Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura.
Salmo 38.5 (RVA)
En este pasaje bíblico, es como si la humanidad estuviera representada por David, el hombre según el corazón de Dios, pero en el versículo citado, personifica a alguien aún no convertido, que se entristecía espiritualmente al estar cubierto de llagas. No se puede aplazar el cambio de vida; la corrupción destruye a los que están bajo su poder. No hay nada mejor que salir de la opresión maligna.
Job probó esta podredumbre de una hora a otra y se encontró totalmente corrompido por el diablo: Salió entonces Satanás de la presencia de Jehová e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. (Job 2.7). En este caso, se ha demostrado que la fuente del sufrimiento es el diablo, no Dios. Aparentemente, al principio, podríamos pensar que fue una maldad del Señor permitir que el enemigo causara aflicciones a su siervo, pero más tarde, el propio patriarca reconoció su error.
Tres de los mejores amigos de Job se sentaron con él y no dijeron nada, porque veían que su dolor era muy intenso: Así permanecieron sentados con él en tierra durante siete días y siete noches, y ninguno le decía una palabra, porque veían que su dolor era muy grande. (Job 2.13). Sentarse junto al que sufre y no decir nada, ya sea porque no se tiene nada que decir o por respeto a su dolor, es ineficaz. ¡Debemos tener la palabra correcta para dársela a todos!
Job habló de cosas que desconocía. Le habría ido mejor si hubiera meditado antes de decir algo y no se hubiera maldecido a sí mismo y a su entorno. Dios no habría permitido que el enemigo lo golpeara si hubiera buscado a Dios, como enseñó a los que no conocían al Señor, a quien Job servía. Sin embargo, brilló la luz del Altísimo, y Job cuestionó: Porque me ha venido aquello que me espantaba, me ha acontecido lo que yo temía. (Job 3.25). ¡El miedo era la causa de su desgracia!
Las llagas en el cuerpo son como el pecado: si no se tratan, pronto se pudrirán. El Bálsamo de Galaad (Jeremías 46.11), el Espíritu Santo, nos lleva al arrepentimiento, permitiendo que Dios ayude a quienes han sido atacados por el maligno S. (Juan 16.7-8). Muchas personas «coquetean» con el maligno, que les miente, convenciéndoles de suicidarse. Es cierto que el acto de matarse no termina con el sufrimiento, sino con el temor de Dios, por lo que quien piensa en suicidarse ¡está a punto de perderse para siempre!
El Señor dice claramente que nadie puede destruir Su Cuerpo, Su Iglesia en la Tierra, y advierte que quien lo haga pagará un alto precio: Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 3.17). Tenga cuidado de no dejar que el enemigo le convenza de actuar en contra del Padre celestial. Dios dirá sí o no a su entrada en el Cielo. ¡Se le dirá no a quien rechace la ayuda divina! (S. Juan 3.36; 1 Juan 5.10-12).
David declaró que sus llagas se habían podrido. Como ve, el pecado también trae un olor desagradable, que molesta a los demás. Sin embargo, cuando una persona se arrepiente, el enemigo pierde el poder de tocarla, y se vuelve próspera y agradable a su prójimo. Las llagas de David estaban corrompidas, porque surgieron a causa de su iniquidad, ¡pero nadie debe aceptarlas!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Oh Dios de la salud y el bienestar! Perdemos la salud y otras bendiciones compradas por Jesús para los que le reciben, porque damos espacio al enemigo. Queremos aprender de Ti a no dejar que el diablo siga habitando en nosotros. ¡Ayúdanos!
A veces no tenemos heridas en el cuerpo, pero tenemos varias en el alma, que nos hacen mucho daño. En este caso, Tus dones parecen estar lejos de nosotros y por eso nos enfrentamos a la discriminación, al desprecio y al alejamiento de amigos y familiares. ¡Pero Tú estarás con nosotros hasta el final!
Clamamos por Tu amor y Tu misericordia, porque no podemos hacer nada sin Ti. El Pacto de Tu Hijo, hecho con Su sangre, no puede romperse jamás. ¡Necesitamos ampliar nuestro entendimiento para reclamar Tu gracia!
