NADIE ENTENDIÓ

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2024-07-29 03:00:00

Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.


San Juan 13.28

Con frecuencia actuamos imprudentemente cuando se trata de nuestra vida espiritual. Incluso estando delante de Dios, no comprendemos la razón de Sus revelaciones y procedemos de manera equivocada. Todos los consejos de la Escritura sirven para ajustarnos a la voluntad del Señor, y ésta es la mejor que Él tiene para nuestras vidas. No viva en pecado, ni se acobarde del miedo ni siga un mal ejemplo. Estos son los errores de los que aún no conocen la Verdad. ¡Sea santo en todo!

Sin la ayuda del Espíritu Santo, no es posible entender la Biblia, razón por la cual los pastores y otros evangelistas necesitan estar en unidad con el Padre celestial; de lo contrario, podrían ministrar algo con su propia interpretación, diferente de la sana doctrina, y llevar a algunos al error doctrinal. Este peligro es más dañino que la falta de comprensión de la Palabra. Por eso nunca debe dejar de ir a la casa de Dios, especialmente a los cultos dominicales. ¡Esfuércese por ser un siervo presente!

Cuando el espíritu maligno quiere obstaculizar la prosperidad de algunas personas, las lleva al pecado y les da el deseo de comprar una casa de campo, una casa en la playa, etc. De esta manera, tienen un destino determinado los fines de semana y no van a la iglesia. El Señor habla sobre descuidar la comunión de los santos: No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10.25). ¡Dios sabe lo que dice!

No sea como Pedro, a quien el Señor amaba y advirtió de un plan para hacerlo descarriarse. El Maestro advirtió a este discípulo que había orado por él, y el impetuoso apóstol respondió: Él le dijo: —Señor, estoy dispuesto a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: —Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. (S. Lucas 22.33-34). Simplemente debería haber dado gracias al Señor; ¡así no habría tenido que pasar por la vergüenza de negar a Jesús! (S. Mateo 26.75)

Ningún propósito del Señor puede ser evitado, pues Él conoce el plan del Infierno. Así que cuando Dios le dé un toque, acéptelo como una bendición. Dios es perfecto y lo sabe todo antes de que al diablo se le ocurra hacerle daño. Es bueno estar en la presencia de Dios y nunca retroceder. El Padre le advertirá y le librará si se lo pide. Sería aún mejor si aprendiéramos a temerle de verdad.

Aunque eran discípulos, no entendían por qué Jesús les había advertido. Es maravilloso estar en comunión con Dios en todo momento; de lo contrario, pagará la cuenta de su negligencia y de nada servirá quejarse. Cristo dijo que uno de ellos le traicionaría, pero no lo entendieron. Cuando el Maestro dio a Judas Iscariote un trozo de pan (S. Juan 13.26), ordenándole que cumpliera lo que se proponía hacer, aquel discípulo se marchó inmediatamente. En ese momento, Satanás entró en Judas, y éste cometió traición.

Cuando lea el capítulo 13 de San Juan, se dará cuenta de que, sin la ayuda del Espíritu Santo, es imposible entender ni siquiera los mensajes más “sencillos” del Cielo. El mismo Judas podría haberse arrepentido, pero como era deshonesto, siguió con su plan de ganarse 30 monedas de plata. ¿Qué beneficio obtuvo? Pues, aunque fuera todo el oro del mundo, no valdría la pena ir al Infierno. ¡Cuidado!

 

        

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Nuestro Dios y Amigo! Necesitamos estar cerca de Ti; entonces los demonios no controlarán nuestras mentes, haciéndonos cambiar bendición por condenación. ¡Tú nos adviertes de los peligros y nos das el entendimiento para que vivamos al más alto nivel!

Sin Tu Espíritu, no podremos aprender nada de Tu Palabra, por eso Te pedimos la presencia del Consolador en nuestras vidas. Los que no están bautizados en el Espíritu Santo piden esta bendición, y los que ya Te sirven necesitan recibir Tu poder.

Gracias por lo que nos haces y por los dones prometidos que nos convertirán en Tus siervos y amigos. Te glorificaremos en espíritu y en verdad. Confesamos nuestras transgresiones y Te pedimos perdón. Queremos comprender Tus propósitos.