NO MENOSPRECIE LAS RIQUEZAS
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2024-03-20 03:00:00
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Romanos 2.4
El Señor es misericordioso con todos, y Su esperanza misericordiosa contiene riquezas que nunca conoceremos y es ilimitada. Cuanto más se entrega una persona al pecado, mayor es la esperanza del Altísimo de que se convierta y sea utilizada en la salvación de otros que están perdidos (1 Timoteo 2.3-4). Si usted ha sido tentado, también puede ser liberado y restaurado a una vida feliz y saludable.
El individuo que ha sido endurecido por el pecado, pero que ha sido llevado al arrepentimiento, debe dar gracias al Señor por haber insistido en salvarlo. Dios lo hizo por causa de la riqueza de Su bondad esperanzadora, que no quiere perder a nadie. Sin embargo, quien desprecia la operación divina irá de mal en peor. Reconozca la bondad amorosa del Altísimo, porque sin ella usted seguirá subyugado por las fuerzas de las tinieblas (Hebreos 2.3).
Como vimos en lecciones anteriores, Saulo de Tarso, utilizado por el diablo, oprimía a los cristianos. Él destilaba amenazas y muerte sobre los que creían en Cristo como Salvador y Señor. Pero Dios lo había preparado para ser un vaso escogido y ungido para llevar el santo Nombre de Jesús donde ni siquiera había un testigo de Él. Entonces el Salvador mismo se le apareció a Saulo y cambió su destino (lea Hechos capítulo 9).
Manasés fue rey en Judá, sucediendo a su padre, Ezequías. Pero como Manasés cometió muchos errores, los asirios se lo llevaron cautivo a Babilonia. Dice la Palabra: Por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales apresaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas, lo llevaron a Babilonia (2 Crónicas 33.11). Viéndose perdido, Manasés se volvió a Dios y oró fervientemente, y fue escuchado.
Lo que le sucedió a este rey demuestra que el Señor es misericordioso y clemente. El Todopoderoso lo escuchó y le devolvió su reino en Jerusalén: Pero cuando se vio en angustia, oró a Jehová, su Dios, y se humilló profundamente en la presencia del Dios de sus padres. (2 Crónicas 33.12). Esto demuestra que el Padre responde a las oraciones de Sus hijos y les da la bendición que tanto necesitan. ¡Busque a Dios y sea bendecido!
La oración de Manasés no sólo tocó el corazón del Señor, sino que también hizo que el rey de Asiria le concediera el derecho de volver a su puesto en Jerusalén, como nos dicen las Escrituras: Oró a él, y fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo hizo retornar a su reino en Jerusalén. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios (2 Crónicas 33.13). Así como sucedió con el rey, el Señor se complacerá con cualquiera que se arrepienta.
Dios nos garantiza que, si clamamos a Él, seremos atendidos (S. Lucas 11.9-10; Romanos 10.13). Por eso, si confiesa sus pecados y los abandona, usted será bendecido. No se deje vencer por las tinieblas; invoque el Nombre que está sobre todo nombre, y el Todopoderoso actuará a su favor. Él es su Avalista, porque Jesús ya pagó el precio de su redención.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Señor de las riquezas de la benignidad! Es bueno saber que tienes una esperanza bondadosa para los que acuden a Ti y suplican Tu favor. Por eso Te pedimos bendiciones, ¡y nunca despreciaremos Tu Palabra!
Saulo se convirtió, pasando a llamarse Pablo, y como Jesús, también él anduvo haciendo el bien, curando y liberando a los oprimidos por el demonio. Cristo pagó el precio de la salvación de los que creen en Tu Palabra. ¡Ayúdanos a amarte!
Manasés hizo todo mal, pero cuando se encontró dominado en Babilonia, abrió su corazón y fue perdonado. Al poco tiempo, le fue restituido su reino y, a su regreso a Jerusalén, aprendió a no volver a jugar Contigo. Comenzó a servirte santamente. ¡Tú eres nuestro Amigo!
