NO PIERDA SU GALARDÓN
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2010-12-01 03:00:00
«Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.» (1 Corintios 3:14)
Todas las obras que realizamos son probadas, por eso, es bueno que estemos en alerta. En el Gran Día, no importará las grandes cosas que alguien considere que haya hecho al Señor, sino, el tipo de obra y el material usado para su realización. Dejar que el enemigo le engañe, haciendo que crea solamente en la importancia de los resultados, hará que usted vea que todo lo que hizo fue un desperdicio, puesto que los fines no justifican los medios.
El Señor es santo y todos sus siervos también deben ser como Él (1 Pedro 1:16), por eso, esfuércese para no usar ninguna herramienta del maligno en la consagración de la obra de Dios. Ella debe ser hecha conforme al modelo dejado por Jesús, el cual garantizó que haría como el Padre lo había instruido (Juan 15:15). Visto que el Maestro demostró el modo correcto de cumplir las órdenes divinas, ningún obrero tiene la excusa de que no sabía cómo ejecutarla. La obra del Señor tiene que ser realizada de acuerdo a las orientaciones obtenidas por la lectura bíblica y por escuchar la predicación de la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16,17).
No está mal que las personas deseen tener las cosas materiales, pero eso tiene que estar después de la búsqueda por el Reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). El siervo de Dios nunca debe dejarse envolver por algo que pueda enredarlo (2 Timoteo 2:4). Con honestidad y fidelidad a la Palabra, construimos obras, las cuales, habiendo pasado por el fuego, permanecerán. Sin embargo, las que sean realizadas con mentiras u otras herramientas infernales, se quemarán. Así como las obras más insignificantes no resistirán a la gran prueba.
Ya que sabemos que nuestros hechos serán probados en el fuego de Dios, ¿por qué trabajar en vano o engañarse? El Señor, que es justo, no permitirá que sus siervos utilicen algo que provenga del enemigo en el servicio divino. Mi hermano, quien se deja llevar por las apariencias cae en la tentación. No haga algo apenas para no quedar mal delante de los demás o para ser aplaudido, pues eso es un engaño, y la persona que usa ese artificio se esfuerza en vano.
Si nuestras obras se queman, sufriremos perjuicio. Así como quien es decente y no quiere tener problemas con la Justicia, no usa dinero falso, por ejemplo; el siervo de Dios debe esforzarse para no sufrir ninguna pérdida en el Día de la prueba. Es mejor haber hecho poco y pasar en la prueba que hacer mucho y ver su trabajo deshacerse. No use falsos recursos, sino haga la obra con las armas de la justicia (Efesios 6:10-18).
Dios le levantó para ser su alegría. Así que, agrádele en el Gran Día. El Altísimo tuvo placer al llamar a Saúl para ser el primer rey de Israel, pero, cuando éste prevaricó, el gozo del Señor se convirtió en arrepentimiento. Que no sea escrito algo semejante acerca de su vida es mi oración. Diga: ¡Amen!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
