PREGUNTÓ A LA FUENTE EQUIVOCADA

COMPARTILHE

2026-07-12 03:00:00

Saliendo ella, dijo a su madre: —¿Qué pediré? Y ésta le dijo: —La cabeza de Juan el Bautista.


San Marcos 6:24

En verdad, de la boca del hombre solo salen mentiras. Si no estamos firmemente arraigados en Ti, jamás podremos liberarnos de las fuerzas del reino de las tinieblas, que constantemente intentan apartarnos de nuestra posición en Cristo. Muchos han abandonado al Señor tentados por la belleza de otra persona que no era su alma gemela, y ahora se arrepienten de lo que hicieron, pero no confiesan y, de esta manera, ¡caminan hacia la perdición!

El escenario estaba preparado. Por un lado, el rey malvado, cuya lujuria encontró en la danzarina algo que le complació tanto que hizo una promesa irresponsable. Por otro, una joven que, de un momento a otro, podría administrar la mitad de ese reino, ya que la palabra de Herodes no podía modificarse. ¡A veces, las personas toman decisiones que las avergüenzan!

Probablemente, la joven pensó que se le presentaba una oportunidad y no pudo eludir su decisión. Así, instruida por el diablo, buscó la guía de su madre sobre qué pedir. Pues bien, le preguntó a la persona equivocada. La madre, además de ser insensata por abandonar a su marido, espiaba a Juan para matarlo. El profeta amaba aquella alma, por eso le decía al rey: «No te está permitido tener a la mujer de tu hermano» (S. Marcos 6:18b).

Juan el Bautista no inventó esta frase, que repetía día y noche a Herodes. Por mucho que Herodes lo buscara, queriendo justificarse, el siervo de Dios no cambiaba sus palabras, pues hablaba como había oído del Señor. Es peligroso querer cambiar la respuesta del Cielo y dejarse engañar por excusas. Cuando pecamos, debemos confesar nuestros pecados y pedir perdón para ser aceptados en el Reino de la Verdad (1 Juan 1:9).

Un abismo llama a otro (Salmo 42:7), y Herodías ni pestañeó. Vio llegar la hora tan esperada, pues, aunque el «amor» de su vida pagara por otro crimen, ver a Juan muerto era todo lo que deseaba. Aquella madre poseída por un demonio aconsejó inmediatamente a su hija: «Pide la cabeza de Juan el Bautista, aquí y ahora.» Ella consideraba al profeta un entrometido en los asuntos ajenos, ¡pero él amaba su alma!

Escuchar la promesa del rey a su hija era lo que Herodías deseaba. A partir de entonces, la voz que la atormentaba dejaría de oírse y sus problemas terminarían. La verdad es que no fueron los problemas los que terminaron, sino la oportunidad de saber lo que Dios veía en su actitud. Después de su muerte, sería enviada al lago de fuego y azufre, del que jamás saldría. ¿Y usted, qué piensa acerca de esto?

Nunca se deje influenciar por conclusiones humanas, pues son equivocadas. Hace falta que reconozca su transgresión y se purifique de ella. No puede haber dolor ni vergüenza al pensar en sufrir a cambio de su condenación. Dios no negocia con el pecado, Él ama al pecador (S. Juan 3:16). Es momento de arrepentirse y confesar su iniquidad para ser salvo. ¡Crea y viva!

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Dios eterno y amor verdadero! Herodías creía que Juan era un aguafiestas, pero su propósito era frustrar el plan del diablo de tenerla con él para siempre en el Infierno. ¡Sin embargo, ella no lo comprendió!

¿Cuántos tampoco comprenden que hay personas que los aman y no desean su destino como la condenación, y por eso hablan mal de Tus siervos? ¡Clamamos para que confiesen sus errores y se liberen de ellos!

Padre, fortalece nuestro ser interior, pues somos culpables de haber aceptado las sugerencias del diablo. De ahora en adelante, resolveremos esto según la guía de Tu Palabra. ¡Te agradecemos Tu amor incondicional!