PREOCUPACIÓN POR LAS OVEJAS
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2026-05-12 03:00:00
De él doy testimonio de que se preocupa mucho por vosotros, por los que están en Laodicea y los que están en Hierápolis.
Colosenses 4.13
Pablo actuó con sabiduría divina cuando dijo que se preocupaba por las ovejas. Esta es una lección importante para todo pastor, como veremos más adelante. La frase que el apóstol usó para explicar este cuidado debe ser estudiada por quienes realizan la obra de Dios. Los ministros del Evangelio jamás deben pensar mal de quienes asisten a la iglesia.
Los salvos son ovejas que el Señor ha rescatado de las manos del diablo, el enemigo que les daría el peor lugar en el mundo del pecado. Jesús los amó como amó a María Magdalena, demostrando el amor verdadero que lo llevó a expulsar siete demonios de ella. Ningún espíritu maligno posee a alguien por diversión. Cristo definió la obra del diablo de la siguiente manera: «El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir» (S. Juan 10.10a). ¡Cuidado!
La encarnación del Verbo divino fue necesaria para salvar a Sus ovejas. Al ver que el Padre le daba la espalda, Jesús supo que, a partir de entonces, tendría que ir solo, o no seríamos rescatados de la oscuridad. El profeta Isaías declaró: —He pisado yo solo el lagar; de los pueblos nadie había conmigo; los aplasté con ira, los pisoteé con furor; su sangre salpicó mis vestidos y manché todas mis ropas. (Isaías 63.3). ¡Cristo venció al reino de la muerte!
La obra del Salvador para rescatar a Sus ovejas del lago de fuego y azufre fue la más gloriosa y dolorosa de todas, pues sufrió por los pecados de la humanidad. En la cruz, Dios, Su Padre, le dio la espalda, y Jesús clamó a gran voz: «Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: —¡Eloi, Eloi!, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”).» (S. Marcos 15.34).
Después de esta separación, cuando el Padre no pudo librar a Su Hijo de la cruz, descendió al Infierno para despojar al diablo y a los demonios de la autoridad que nos habían robado: «Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» (Colosenses 2.15). Tras esta hazaña, el Espíritu Santo vino y dio vida tanto a Jesús como a nosotros. ¡Aprendamos de esto!
Desde entonces, los hombres tuvieron la oportunidad de regresar a Dios. Sin embargo, esta gracia solo obrará a su favor cuando conozcan esta verdad y la acepten. Los perdidos serán rescatados de la condenación eterna: «A otros, salvadlos arrebatándolos del fuego; y de otros, tened misericordia con temor, desechando aun la ropa contaminada por su carne.» (S. Judas 1.23). El Señor toma a Sus ovejas y nos las confía; ¡a Él le agrada que nos preocupemos por ellas!
¡Imagine cuánto le conmueve a Dios cuando predicamos el Evangelio y ofrecemos la salvación a las personas! Somos agentes del Cielo que llevamos las Buenas Nuevas a los perdidos, para que vivan con la certeza de que el mal ya no los alcanzará y, al final de su vida en la Tierra, irán a la Gloria.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Padre, amigo nuestro! El plan de salvación fue enteramente Tuyo, y Tu Hijo aceptó ir al Calvario para redimirnos de nuestros pecados y aflicciones. ¡Te damos gracias por rescatarnos de la muerte eterna y darnos el perdón!
Que seamos conscientes de que no necesitamos nada más para ser salvos, excepto recibir a Jesús como Salvador y Señor. Al hacerlo, nuestros pecados son arrojados al mar del olvido. ¡Has limpiado nuestro historial!
Deseamos ser movidos por Tu preocupación, la misma que Tus pastores tuvieron por nosotros. Muchos seguirán acudiendo a Ti para formar parte de ese plan majestuoso. ¡Que nadie quede fuera de Tu maravillosa redención!
