¿QUÉ ES LO QUE EL ENEMIGO VE EN USTED?

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2010-07-16 03:00:00

«Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de Remalías, (…)» (Isaías 7:5)

En los tiempos de Acaz, rey de Judá, una confederación de naciones formada por Rezín, rey de Siria, por la tribu de Efraín y por los hijos de Remalías se levantó contra el pueblo de Dios. Así que cuando sonó el aviso de tal conspiración, una gran inquietud surgió entre los siervos del Señor, la cual fue comparada, por el escritor sagrado, con la agitación de los árboles del monte cuando son sacudidos por el viento (v.2).

Ante esta situación, el Altísimo mandó que el profeta Isaías fuera al encuentro de Acaz y le dijera que no dejara que su corazón desanimara, sino que fuera prudente y que se tranquilizara (v. 3 y 4). Oiga, sus adversarios estaban decididos a acabar con Judá, pero el Señor garantizó que eso no les sucedería. Por cierto, por haberse unido al enemigo de Dios, Efrarín –una de las mayores tribus de Israel– dejó de ser pueblo 65 años después de ese suceso (v. 8).

Es algo muy serio que alguien se una al maligno para perjudicar a los hijos del Altísimo. En mi ministerio, ya vi suceder algo parecido. Realmente, no es bueno tocar en el ungido del Señor (1 Crónicas 16:22), porque quien se levanta contra el cristiano se levanta para caer; al final, no hay la menor posibilidad de que el impío prevalezca contra aquellos que, de hecho, sirven al único y verdadero Dios.

Si hay alguna amenaza en contra su vida o la de alguno de los suyos, afírmese en la Palabra del Señor y siga adelante, pues la Biblia declara que «caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará» (Salmo 91:7).

En la hora de la tribulación, quien tiembla debido al viento no permite que el Señor actúe a su favor.  Isaías dijo a Acaz que el rey debería ser prudente –y la orden número uno de Dios para quien desea librarse de las tentaciones es: ¡vigilar!– Así que, si usted sabe de algo que le causa daño, ¿por qué usarlo y, así, tentar al Señor? ¡Huya de las trampas del diablo!

Después, el gobernante debería tranquilizarse, pues quien se aflige no consigue creer en el poder divino ni hacer la oración de fe. ¿Por qué agitarse, si el Todopoderoso garantizó que estaría con usted todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20b)? Tranquilícese y vea cómo el Señor libra a los suyos.

El profeta dijo aún que el rey no debería dejar que su corazón se desanimara. Una de las mejores cosas para satanas es cuando usted desfallece, porque, sin ánimo, nadie consigue firmarse contra las astutas trampas del destruidor. Sin embargo, si resiste al maligno su consejo no subsistirá ni sus amenazas se confirmarán.

Hermano, el único consejo que prevalece es el del Señor (Salmo 33:11; Proverbios 19:21). El Altísimo le tiene en sus santas manos y jamás dejará que el adversario le toque, desde que usted no permita que el enemigo le quite de su privilegiada posición.

En Cristo, con amor,

R. R. Soares

La Oración de Hoy