¿QUIÉN HABITARÁ CON LAS LLAMAS ETERNAS?
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2013-02-27 03:00:00
Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
Isaías 33:14
Por increíble que parezca, en la casa del Señor, había, y aún hay, pecadores; sin embargo, un día, ellos quedarán sorprendidos con lo que Dios hará. ¿Quién habitará con el Altísimo, que es fuego consumido? ¿Quién vivirá en medio de las llamas eternas? Más allá de lo que hemos visto o disfrutado es lo que el Todopoderoso ha preparado para su pueblo. Por eso, es necesario que repensemos nuestra manera de servir a Él.
No debería, pero, desde los tiempos bíblicos, había pecadores en la casa de Dios –y, hoy, no es diferente, pues hay personas que insisten en seguir por el camino del error–. Los salvos tienen que entender que, aunque haya placer en el pecado, ellos deben siempre alejarse de las tentaciones. Mire, ¿compensa disfrutar de un placer condenado y luego irse al infierno? ¿No sería mejor dejar las prácticas ilícitas y recibir 30, 60 y 100 veces más?
Hubo un temblor, y los pecadores se asombraron. En nuestros días, los temblores están por toda parte. Ellos pueden ser tanto físicos –que causan destrucción, provocan tsunamis y siegan la vida de miles de personas– como espirituales, capaces de sacudir personas y familias enteras, llevar a muchos a la bancarrota, a la prostitución, al adulterio, a la deshonestidad, a las drogas y a los brazos de Satanás.
Quien vive en la hipocresía quedará sorprendido con lo que el Señor hará. No hay cómo escapar de Aquel cuyos ojos son como llama de fuego (Apocalipsis 19:12). Los que estén en el pecado y, de manera hipócrita, condenen a los que caen pagarán caro por el abrigo que dan al enemigo al ceder a la tentación. Así que, caso usted haya sido seducido por alguna pasión prohibida, dé un basta en eso mientras hay tiempo; al final, la paciencia divina puede agotarse.
Sin duda, los que confiesen su error y dejen el mal camino habitarán con el Señor, el Fuego consumidor, en la misma casa en que Él reside, y el mal no los alcanzará. Como serán siempre guardados, el adversario no conseguirá tocarlos. Por otro lado, los que se dejan llevar por las tentaciones abrirán la puerta al autor de los males.
Los que amen la Palabra de Dios y, aun sintiéndose débiles, luchen para no contaminarse con el pecado habitarán en medio de las llamas eternas, las cuales vienen con el bautismo en el Espíritu Santo, como sucedió en Pentecostés (Hechos 2:1-4). El poder divino atenderá a todas las determinaciones de los que son llamados por el Señor.
El potencial de Dios en bendecir a las personas es muy grande. De hecho, aun los que han disfrutado de sus bendiciones no consiguen vaciar el granero divino (Malaquías 3:10), y Él aún tiene más para quien le es fiel. Así que, ¡no se deje llevar por las tentaciones y sea de Dios!
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
