¿QUIÉN PUEDE CONTAR A LOS SALVOS?

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2026-05-22 03:00:00

Haré tu descendencia como el polvo de la tierra: que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.


Génesis 13:16

Desde el inicio de la existencia de la humanidad en la Tierra, Dios ha elegido a aquellos que le aman para vivir con Él cada día y también en la eternidad. Incluso en los días de la corrupción de Judá, que fue entregada al rey de Babilonia para que aprendiera que no se debe jugar con los Cielos, el Señor separa a siervos sensibles a Su voz para que vivan a Su lado para siempre. Daniel, Misael, Azarías, Ananías y Ezequiel son buenos ejemplos de ello (Daniel 1; Ezequiel 1). El hombre no puede contar a los salvos, pero debe creer en Dios.

He aquí la promesa del Altísimo a Abraham, el padre de los fieles: su simiente germinaría tanto —sus descendientes serían tan numerosos— que sería imposible contarlos. En todas las generaciones, muchos actúan bajo la influencia del diablo. Sin embargo, también hay quienes hacen el bien, pues en su interior existe el sentimiento de que son diferentes de los demás. Esa persona cree en el Señor y lo busca para reconciliarse con Él. ¡Usted forma parte de los innumerables justos!

Para el hombre, esto es difícil de entender, pero Dios, que hace que un bebé sea concebido en el vientre materno y nazca, puede llevar a los perdidos a creer y someterse a Él, naciendo de nuevo, para entrar en Su Reino. ¡La sabiduría divina se ve en la vida de aquellos que se sienten impulsados a reconciliarse con la Verdad y oran, entregándose a Aquel a quien no ven, pero que los escucha y los ayuda!

Cuando Cristo regrese a buscar a Su Iglesia, un fenómeno sin precedentes, nos sorprenderá el número de elegidos del Señor (1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 7:9-17). Ellos forman el pueblo que estará en el Reino de la perfección para siempre. Por lo tanto, cada vez que se sienta tentado a dar un paso en falso, hacia el pecado, deténgase y pida perdón por esos y otros deseos pecaminosos, pues ya está inscrito como futuro ciudadano de los Cielos.

Dios prometió que la descendencia de Abraham sería conocida en el mundo. Aunque se considere insignificante, debe saber que el Señor tiene un plan para su vida aquí, en la Tierra, y en la Gloria, tras su muerte. Nunca negocie su felicidad eterna ni la cambie por nada, pues el Padre celestial ya ha preparado su morada en las regiones celestiales. ¡Usted vivirá siempre con Él!

Tenga hijos espirituales para el Señor y será recompensado por Él en el día de la distribución de los galardones eternos (Gálatas 4:19; Apocalipsis 22:12), los cuales nunca se perderán. Después de todo, en el Cielo no hay polilla, moho ni nada que pueda causarle perjuicio (S. Mateo 6:20). Esta recompensa abarca su vida y su felicidad en el Reino de Dios. ¡Esfuércese por no caer en el pecado!

¡Glorioso será el día en que Cristo venga a buscar a Su Iglesia! «El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo.» (1 Tesalonicenses 4:16), para rescatarnos del mundo de la perdición. Una vez en el Reino de los Cielos, ya no seremos sacudidos ni tentados, porque allí nunca entrarán el pecado ni el diablo. ¡Aleluya!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Dios de la descendencia de Abraham! ¿Cómo no alabarte por Tus planes, que son los mejores? ¡Tenemos esperanza y confianza en la promesa de que Jesús volverá para llevarnos a Tu Reino de amor, poder y verdad!

¡Es bueno que se nos llame descendencia de Abraham, no por la carne, sino espiritualmente! No aceptamos dejar de creer en la garantía que Tú les das a quienes han recibido a Cristo como Salvador y Señor, ¡pues viviremos a Tu lado para siempre!

¡Que los perdidos despierten! En el mundo tenemos aflicciones, pero, así como Jesús venció al mundo, también nosotros venceremos. ¡Que vengan Tu alegría y Tu amor para perfeccionarnos, a fin de servirte mejor!