RESULTADO ESPERADO

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2026-09-19 03:00:00

Lo siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.


San Mateo 4:25

El ministerio de Jesús debe ser visto y analizado desde todos los ángulos, pues Él es el Ejemplo a seguir. Su vida, Sus enseñanzas y Su predicación, así como el uso del poder de Dios en favor de quienes necesitaban ser bendecidos, nos darán libertad: «De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.» (S. Juan 14:12).

Después de pasar cuarenta días consagrándose al Padre para comenzar Su obra, el Maestro comenzó a viajar por Galilea para enseñar. Ayunó durante esos días, y en esa ocasión, el diablo aprovechó la oportunidad para tentarlo. Mateo escribió: «Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.» (S. Mateo 4:23). ¿Por qué enseñaba Cristo?

Durante gran parte de Su ministerio, Jesús guió a la gente con la Verdad. Las Escrituras lo presentaban como el Mesías que había de venir, pero aún no se había revelado a nadie como el Elegido de Dios. Además de otras revelaciones, Cristo mostró la diferencia entre Dios y el diablo, así como entre la persona religiosa y la que cree en el Señor. ¡El Altísimo actúa en quienes creen en la Palabra y se comportan como el Salvador prometido por los Cielos!

Mientras Jesús viajaba por Galilea, demostró lo que significaba aceptar la voluntad de Dios, incluso sin comprenderla, y cómo esta obediencia podía beneficiar a quienes lo amaban. El Maestro celebraba Sus reuniones libremente, y la gente se regocijaba, pues veían al Hijo de Dios hablar con autoridad. Cristo predicó la Palabra que genera fe, como se registra en Mateo 4:23.

Esto requirió bastante tiempo, y mientras enseñaba, el Salvador sabía lo que debía hacer. Instruyó a las personas a actuar correctamente para recibir bendiciones. Se regocijaron con lo que oyeron, y pronto surgió la fe en sus corazones. Mediante el poder de Dios, los que sufrían actuaron correctamente, y entonces los ciegos sanaron, los paralíticos caminaron, ¡y toda clase de mal se resolvió por la fe en acción!

Algunos declararon que nadie había hablado jamás como Jesús (Juan 7:46). Muchos vieron demonios manifestarse y marcharse al ser reprendidos. Así, todo aquel que creía en Cristo era sanado. Por todas partes, se oía el mismo comentario: nunca habían visto nada igual. Otros lo criticaron por no someterse a los sacerdotes, quienes, según ellos, eran las autoridades designadas por Dios. Sin embargo, ¡el Salvador sabía lo que hacía!

Cristo empezó Su ministerio sin mucha ostentación, pero en poco tiempo, dondequiera que iba y oraba por la gente, lloraban de alegría por haber sido sanados por Él. Una gran multitud lo seguía, lo cual era extraordinario y confirmaba aún más que esta obra era dirigida por el Altísimo. ¡Las señales y los prodigios aún pueden ocurrir hoy!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Amado Señor! Cuando Tu Hijo empezó a enseñar la Verdad a todos los que querían aprender, la noticia se extendió rápidamente. Como resultado, multitudes cada vez mayores se acercaron a Jesús y comenzaron a seguirlo y amarlo con fe.

Debemos volver a los orígenes del Evangelio, la Buena Nueva, que fascina a quienes observan lo que sucedió en el ministerio terrenal de Tu Hijo y lo que sucede entre nosotros. ¡Aquellos que no tienen prejuicios son enseñados por Ti al reconocer Tu bondad!

Podemos poner Tu fuego en cada corazón, incluso en aquellos que se llaman ateos. Al presenciar la Verdad predicada, muchos creerán en Ti y confesarán que solo Tú eres Dios.