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2026-08-05 03:00:00
Y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.”
San Lucas 15:6
El buen pastor dejó las noventa y nueve ovejas en un buen pasto, donde tenían el alimento que necesitaban, y fue en busca de la que se había perdido, engañada por el rey de la mentira. Ella logró despistar a su guardián, perdiendo la protección que se le había dado. Al contar sus ovejas, el pastor vio que faltaba una y fue a buscarla, llamándola, hasta que la oyó balar.
¡Misión cumplida! El pastor regresó y metió el rebaño de nuevo en el redil, donde están a salvo de los depredadores. Luego, al llegar a casa, llamó a amigos y vecinos y les contó el susto que había pasado. Ahora, el pastor había visto nacer a la oveja y se regocijó, pues era una bendición del Cielo.
Cuando contamos a otros todas las cosas especiales que nos suceden, los preparamos, bajo la guía del Todopoderoso, para que estén atentos cuando les ocurra algo similar. Daremos cuenta a Dios por nuestros hijos, que son una herencia del Señor y han sido puestos a nuestro cuidado. Debemos instruirlos correctamente para que sirvan al Padre. Somos responsables de compartir con ellos y con otros las revelaciones de la Palabra, que les ayudarán a resistir las tentaciones.
El relato de lo sucedido debe ser completo: tanto del perjuicio de ya no tener la oveja con nosotros como del trabajo que realizamos para recuperarla. Necesitamos hablar de la tristeza que casi nos invadió y del momento en que oímos un balido, cuando la esperanza resurgió, impulsándonos a redoblar nuestros esfuerzos para seguir su rastro. ¡Grande era la expectativa a medida que nos acercábamos, hasta que la encontramos!
Ahora bien, no es correcto atribuirse el mérito de haberla encontrado. Esto solo fue posible porque el Señor escuchó nuestra oración y nos ayudó. ¡Fue obra del Todopoderoso! Cuando imploramos Su ayuda, Sus promesas se cumplirán. Dios es fiel en todo momento. Por lo tanto, jamás mienta al decir que recuperó su oveja por su propia intuición.
El pastor invitó a amigos y vecinos a compartir su alegría con él, y ellos aceptaron la invitación. Puede que algún día sus amigos le inviten a una celebración, y cuando eso suceda, acepte. Vayan con alegría y, cuando puedan, mencionen la bondad divina. Si es posible, explíquenles lo que significa amar a Dios y hablen de la recompensa que Él les dará a quienes Lo aman. ¡La buena semilla sembrada da fruto!
Quienes aman al Padre Celestial deben orar y esperar el momento en que el Padre les abra una oportunidad. Respetar a los perdidos, en su ignorancia espiritual, abrirá la puerta a una evangelización eficaz. Quienes esperan en el Señor heredarán la Tierra y guiarán a las almas perdidas a la salvación. Cristo es nuestro ejemplo, así que intercedan con fe por quienes aún no están en Su redil.
En Cristo, con amor,
R. R. Soares
La Oración de Hoy
¡Padre y Señor! Tú eres nuestro Pastor, y Tu amor siempre Te llevará a atravesar los precipicios y los lugares oscuros para buscarnos y traernos a vivir bajo Tu protección, en Tu redil. ¡No hay palabras suficientes para agradecerte!
El pastor de la parábola dejó las 99 ovejas en el desierto para ir a buscar a la que se había perdido, y la encontró. En esta historia, la oveja representa a cada persona que ha sido alcanzada por Tu Hijo y en Él ha hallado la salvación para su alma. ¡Te damos las gracias!
¡Grande es la alegría de Jesús cuando alguien se entrega a Él! Esa persona confiesa sus pecados, que son arrojados al mar del olvido. ¡El sacrificio de Tu Hijo fue mayor de lo que pensamos!
