UN ÁNGEL FORTALECÍA A JESÚS

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2026-06-22 03:00:00

Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.

San Lucas 22:43

El Señor Jesús, en Getsemaní, nos enseñó que, a pesar de ser el Hijo de Dios, no alteró el plan del Padre. Lo que ocurrió allí nos muestra cómo actuar en cualquier situación: pedir ayuda a Dios, sin dejar de someternos a la voluntad del Señor para nuestra vida. Jesús hizo eso, y un ángel del Cielo fue enviado para fortalecerlo. Sin duda, lo mismo nos ocurrirá a nosotros.

No sabemos si veremos ángeles o no, ni si oiremos la voz audible de Dios, pero algo sucederá, como recordar algún versículo bíblico o que nos informen de que alguien ha desistido de hacernos daño. El Señor es fiel y no nos dejará solos en las luchas, pero tendremos que enfrentarlas. En el día del juicio de Cristo, daremos cuenta de lo que hicimos en esta vida (2 Corintios 5:10). ¡Vele y ore!

Vemos la mano de Dios en la batalla librada por Barac, bajo la dirección de la jueza Débora. Incluso las estrellas colaboraron con el propósito divino de liberar a Israel de la opresión de Jabín, rey de Canaán. De lo contrario, él habría seguido oprimiendo al pueblo elegido. Fíjese, Barac no se limitó a permanecer al lado de Débora, orando para que Dios actuara. Tuvo que reunir a diez mil hombres en el monte Tabor y descender con ellos para enfrentar a un ejército gigantesco (Jueces 4). ¡Y venció!

En esa batalla, las fuerzas de la naturaleza ayudaron a dificultar el avance del ejército enemigo, pero los israelitas también hicieron su parte y lucharon. Solo los habitantes de Meroz se negaron a ayudar a Israel y, por eso, fueron maldecidos por orden del Señor: «“¡Maldecid a Meroz!”, dijo el ángel de Jehová, “maldecid severamente a sus moradores”, porque no vinieron en ayuda de Jehová, en ayuda de Jehová contra los fuertes» (Jueces 5:23). ¡Unirse al designio de Dios es la mejor elección!

David iba a caer en una trampa tendida por Saúl, pero el Señor no permitió que eso le sucediera a quien era conforme a Su corazón. Por un lado, de la montaña venían David y sus soldados; por el otro, Saúl y su ejército. El lado de David terminaba en una cantera por donde nadie pasaba, pero Dios intervino en el momento oportuno, creando un hecho nuevo: había llegado a oídos de Saúl que los filisteos habían invadido Israel. Así, David pudo escapar. Una noticia salvó al siervo del Señor (1 Samuel 23:24-29).

Los mensajeros angelicales pueden ser enviados a los siervos del Señor y liberarlos del peligro. Incluso en las guerras, los ángeles actúan de manera grandiosa. En la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, un soldado se salvó de un disparo de fusil por llevar su Biblia consigo a la batalla. Solo sintió el impacto de un disparo en la pierna. Más tarde, vio que tenía un agujero en el pantalón, examinó la Biblia y comprobó que la bala se había detenido en el Salmo 91:7.

Como somos el Israel del Señor, muchas veces hemos sido libreados de la ferocidad del rey del infierno, que, a toda costa, se esfuerza por destruirnos. Como dijo el salmista: «De no haber estado Jehová por nosotros, cuando los hombres se levantaron contra nosotros» (Salmo 124:2). Alégrese, pues, si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31b). El enemigo no puede tocarnos ni un solo cabello, ¡porque el Padre celestial nos guarda!

 

En Cristo, con amor,

 

R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Señor que nos proteges! A Tu Hijo, que en Su aflicción oraba, le enviaste un ángel para fortalecerlo. Podemos creer que también harás lo mismo con nosotros, pues Tu obra nunca cesará. Triunfaremos sobre los poderes de las tinieblas. ¡Aleluya!

No hay forma de que el enemigo vocifere y salgamos corriendo; al contrario, le resistimos, y él huirá desesperado. ¡Te damos gracias por incluirnos en Tu plan de salvación y evangelización y por darnos los medios para financiar Tu obra!

También Te damos gracias por Tu ayuda en todo lo que concierne a nuestra vida y por las liberaciones de las que ni siquiera tenemos conocimiento. Tú nos proteges, para que desarrollemos la fe en Cristo. ¡Tú eres fiel!