UN EMBARAZO EXTRAÑO

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2026-08-27 03:00:00

Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová.


Génesis 25:22

El mundo espiritual influye en el mundo natural en situaciones que no comprendemos. La Biblia dice que cuando aún éramos un ser sin forma, el Altísimo nos conocía y participó en nuestro desarrollo en el vientre materno: «Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.» (Salmo 139:16). ¡Él sabe qué hacer en nosotros!

Rebeca no entendía por qué sus hijos luchaban dentro de ella, así que acudió al Señor y le contó lo que sucedía en su vientre: «Y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor.» (Génesis 25:23). Nuestro Padre conoce los hechos de antemano, ¡así que búsquelo siempre que lo necesite!        

He oído a pastores famosos referirse a Jacob como un ladrón. No entiendo cómo alguien enviado por Dios podría hablar mal de aquel a quien se le dio el nombre de patriarca de los hebreos. Nada es más absurdo que esa afirmación. Relean lo que Dios dijo acerca de los gemelos en respuesta a la petición de Rebeca. Del relato de su nacimiento, se desprende algo que el hombre jamás comprenderá, salvo por revelación: Jacob nacería primero.

Quizás por eso Jacob salió con la mano agarrando el talón de Esaú. Cualquiera que haya presenciado un parto normal se impresiona por el movimiento del recién nacido al salir del vientre materno. Entonces le dieron el nombre de Jacob (suplantador). Pasó por todo el proceso del parto sin soltar el talón de su hermano. Era como si dijera: «¡Te suplantaré!»

Un día, el cazador Esaú regresó a casa hambriento y, al ver a Jacob preparando un guiso de lentejas, le pidió un poco. Según el relato bíblico, entendemos que Jacob ya tenía la intención de comprar esa bendición: «Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.» (Génesis 25:31). La respuesta de Esaú fue: Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? (v. 32). ¡El trato se cerró y Jacob pagó!

Jacob pidió la confirmación de que su hermano vendería su primogenitura por la comida: «Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.» (v. 33). El corazón de Jacob se llenó de gran alegría y le sirvió la comida a Esaú: «Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura. (v. 34).    

Más tarde, Esaú se arrepintió de lo que había hecho y buscó el perdón del Señor, pues no quería perder lo que le había costado fuerza y ​​suerte conquistar (Hebreos 12:16-17). Sin embargo, Jacob demostró su fe al agarrar el talón de su hermano. Mucha gente no examina los hechos descritos en la Biblia y, por lo tanto, dice cosas que no debería. ¡El Señor es Justicia!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Amado Padre! ¿Cómo podemos compararte con las religiones, si todas fueron creadas por el hombre? Tú nos diste la Buena Nueva de que somos Tus hijos por medio de la fe en Jesús. Jacob recibió la primogenitura, ¡y nosotros recibimos sanidad en el nombre de Cristo!

Los gemelos luchaban en el vientre de Rebeca, y Tú la consolaste, diciéndole que de ella nacerían dos naciones, pero que el mayor serviría al menor. ¿Cuántas veces esperó Jacob a que su hermano le devolviera la sublime primogenitura? ¡Tú lo sabes!

Cuando Esaú sintió mucha hambre, no lo pensó dos veces. Así, Tu Espíritu le abrió la oportunidad a Jacob, y Esaú cambió su primogenitura por un plato de lentejas. ¡Tú guiaste todas las cosas hacia un buen fin!