VIVIR Y MULTIPLICAR

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2026-03-31 03:00:00

Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, seáis multiplicados y entréis a poseer la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.


Deuteronomio 8.1

Hay una buena razón para todo lo que Dios nos dice en Su Palabra; por lo tanto, debemos prestar mucha atención a Sus instrucciones. A pesar de ser todopoderoso, mucho más allá de lo que imaginamos, el Señor busca ayudarnos de todas las maneras posibles para nuestra seguridad y bienestar. No prestar atención a lo que Él nos ministra es peligroso, porque le da al enemigo la oportunidad de llevar a cabo sus planes. Sin embargo, Dios quiere ayudarnos a evitar las obras malignas.

Debemos obedecer la guía del Todopoderoso respecto a lo que debemos hacer, ya sea orar por alguien, dar una contribución a la iglesia o ayudar a los necesitados. Cuando Dios nos da una misión, ya ha reservado los recursos indispensables para su cumplimiento. Quienes no comprenden esto se niegan a cumplir las órdenes divinas y, de esta manera, pierden la recompensa.

Cuando el Señor nos delega una tarea, debemos guardarla en nuestro corazón y esperar el momento oportuno para empezar a actuar. Al hacer lo que Dios nos ha encomendado, nos sentimos más animados, fuertes, valientes y dispuestos a vivir mejor, pues Su poder nos ha levantado el ánimo y lo que creíamos imposible se vuelve posible.

Al comenzar a vivir y multiplicarnos, otras personas notarán el cambio y el vigor en nosotros. Por otro lado, quienes están tristes, deprimidos y temen que esta nueva obra no se lleve a cabo deberían examinarse y analizar si han seguido la instrucción divina. ¿Cuántas veces se nos indica que hagamos algo por alguien, pero luego lo dejamos de lado? ¡Con fe, manos a la obra!

Quienes obedecen a Dios saben que la promesa se cumplirá. Incluso si vive entre personas incrédulas u hostiles, Él multiplicará sus fuerzas (Isaías 40.29). Sin embargo, es necesario andar firmemente en el Espíritu Santo, para que el aliento divino le guíe y le enseñe cómo, cuándo y dónde hacer lo que la Palabra manda. Una cosa es segura: todo lo que Jesús dijo se cumplirá, aunque todos digan que no. ¡Él es fiel en todo! (S. Mateo 24.35).

Además de la asombrosa multiplicación que Dios obra en nosotros, podremos entrar en la tierra prometida, donde hay tanta abundancia como en el Cielo. La recompensa del Señor se cumplirá de la siguiente manera: «Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó, creció y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno.» (S. Marcos 4.8). El Evangelio es el mejor campo para sembrar, porque la cosecha siempre será asombrosa.

Muchas personas fueron a la iglesia y aceptaron a Jesús como Salvador y Señor, pero en algún momento permitieron que alguien las engañara, diciendo que Dios ya no hace milagros. Ahora, Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13.8), ¡y este es el momento perfecto para que entre al Reino de Dios, el reino de la multiplicación!

 

En Cristo, con amor,

 

        R. R. Soares


La Oración de Hoy

¡Padre de la multiplicación! En Ti nos espera mucho más de lo que imaginamos. Nos harás disfrutar de la vida abundante que Cristo nos trajo. No podemos ni debemos dar crédito al diablo, porque nunca se ha mantenido firme en la Verdad.

Al obedecer Tu Palabra y al toque de Tu Espíritu, seremos guiados a lugares que nunca pensamos que alcanzaríamos y veremos Tus obras a través de quienes Te aman y Te abrazan, dando los primeros pasos hacia la tierra prometida, que poseeremos en Tu Nombre.

Queremos entrar en la tierra de la multiplicación y de Tu obra, que retribuye a quienes creen en Ti y Te aman 30, 60 y 100 veces más de lo que se sembró. No nos doblegaremos ante el mal ni nos uniremos a los rebeldes. ¡Te damos gracias por darnos Tu Reino!